El penúltimo raulista vivo

Manual de instrucciones para ganar la Eurocopa (y 2)

5.- Otro problema con el que nos encontraremos, al menos durante la primera fase, es el de nuestros rivales. Siempre habrá algún futbolista informado, el típico listillo, que sepa con qué selecciones nos tocó en el sorteo de la primera fase y que corra la voz entre el resto de expedicionarios. Aquí, en mi opinión, y puesto que sería materialmente imposible controlar a todos los jugadores de Rusia, Suecia y Grecia, habrá que ir a por los más famosos: Hiddink, seleccionador ruso, Ibrahimovic y Rehhagel, técnico griego. El día que Rial debutó con la camiseta del Real Madrid, su nuevo equipo recibía al Valencia en Chamartín. El objetivo del entrenador rival era secar como fuera a Di Stéfano, y con esa misión salió al campo un jugador llamado Mangriñán. Lo logró, hasta el punto que la saeta declaró lo siguiente al final del partido: "entré en el urinario y, cuando me di la vuelta, me tropecé con Mangriñán". A aquello se le llamó mangriñear, y eso es lo que tres federativos deberán hacer con las personas anteriormente citadas, mangriñearlas para que ningún jugador español sepa que están allí. ¿Cómo?... No seré yo quien pretenda enseñarle a estas alturas a Villar el arte de la supervivencia.

6.- Una vez pasada con éxito la primera fase, que para los internacionales españoles serán tres partidos corrientes y molientes, todo será más sencillo, aunque en teoría nuestros adversarios serán más difíciles. Habrá más problemas si nos toca jugar contra Italia, Holanda, Francia o Alemania, y muchos menos si nuestros rivales son croatas o turcos, (sinceramente, no veo yo a Marchena reconociendo por la calle a Kacar) pero sí habrá que prever la posibilidad de que, a lo largo del campeonato, nos toque con austríacos o suizos, que son los locales. Aunque nuestros anfitriones tampoco se caracterizan por su excesivo apasionamiento sí sería conveniente, sin embargo, que empleados de la federación retirasen todas las banderas, carteles o gorritos que pudiesen prevenir a los nuestros de lo que realmente está sucediendo. Si el campo está medio lleno, mejor, pero si eso no es posible se agradecería que a los aficionados suizos o austríacos se les entregase alguna banderita española.

7.- Asunto autobuses: los jugadores probablemente deban trasladarse hasta los campos en autobús y será fácil para ellos reconocer con una simple mirada por la ventanilla que aquello no es Bután sino centroeuropa. La solución consistirá en tintar las ventanillas del autobús también por dentro. En el caso poco probable de que alguno de los jugadores no vaya escuchando música o durmiendo y pregunte qué narices está pasando, se le dirá que viajan de noche porque se está celebrando el aniversario del gurú Rinpoche: me juego el pellejo a que no repregunta.

8.- Tema Raúl: sería bueno que Luis convocase a Raúl sólo por el motivo que paso a exponer a continuación. Puesto que todo el mundo sabe que Luis jamás convocará al capitán del Madrid para nada relevante, la presencia en Bután (perdón, en Austria) del 7 merengue relajaría más aún si cabe los ánimos de los muchachos. Con Raúl allí, y conociendo que el seleccionador no se baja los pantalones ni siquiera cuando tiene que pasar por el arco de seguridad de un aeropuerto, la expedición acabará por convencerse de que aquello no le importa ni a Blas, o sea Luis.

Siguiendo estrictamente estos ocho pasos, lo más probable es que España gane la próxima Eurocopa o, al menos, tenga un papel protagonista. Del mantenimiento en Babia de nuestros futbolistas dependerá el éxito o el fracaso de nuestra operación. Cuanto antes empecemos a trabajar en ello, mucho mejor. Preparados, listos...
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