El penúltimo raulista vivo

Manual de instrucciones para ganar la Eurocopa (1)

Está visto que a nuestra selección, que se derrumba ante cualquier campeonato que huela a oficial, sin embargo no hay quien la tosa cuando de partidos amistosos se trata. Dándome cuenta de esta curiosa circunstancia -la del hundimiento total y absoluto ante el primer equipillo de tres al cuarto con el que el bombo quiera emparejarnos en Mundiales o Eurocopas y el posterior y alentador resurgimiento ante auténticas potencias cuando sólo está en juego el honor y un par de cañas- y después de mucho cavilar, he aquí mi manual de instrucciones para ganar la próxima Eurocopa, enfocado en su totalidad, como podrá comprobar el amable lector, a la distracción del futbolista con el único objeto de hacerle creer que en junio no se jugará nada de nada.

1.- Nos vendrá de perlas el hecho de que, en líneas generales, el futbolista profesional presuma de no leer jamás la prensa, escuchar la radio o ver la televisión. La federación deberá hacerles creer desde este preciso instante que Jaime Lissavetzky ha inhabilitado a Angel Villar y que Joseph Blatter nos ha eliminado en los despachos. Doy por hecho que todo el mundo es consciente de que nos encontramos ante un asunto de Estado de forma que si usted, o usted, o usted, reconoce a un seleccionable por la calle, laméntese mucho y ponga cara triste. Sería bueno adornar el rostro apenado y ojeroso con exclamaciones del tipo de "¡qué lástima que no vayamos a jugar la Eurocopa!" o "¡menudo sinverguenza el tal Blatter!"

2.- Aquí nos encontramos con el pequeño obstáculo del viaje. Una vez convencido de que, efectivamente, España ha sido eliminada en los despachos, el jugador querrá organizar sus propias vacaciones con antelación. Es muy importante que todas las agencias de viajes del país estén compinchadas de tal modo que, cuando un futbolista llame para reservar plaza, la respuesta sea siempre la misma independientemente del destino escogido: "lo siento, no nos queda nada". En el paso 2 resulta esencial que la agencia identifique al futbolista y, por supuesto, el resto de familiares han de ser conocedores de la realidad, no vaya a ser que en lugar de Puyol, por ejemplo, llame su señora y nos fastidie el plan.

3.- Aunque el futbolista no viaje por su lado, el caso es que, tarde o temprano, tendremos que iniciar el viaje hacia Austria. La federación habrá de sacarse de la manga un torneillo sin importancia que la AFE ha organizado en Bután durante tres semanas. "¿Tres semanas?", preguntarán los futbolistas, y entonces la federación tendrá que tener una respuesta preparada, siempre la misma: "esto sirve para recaudar fondos y levantarle a Pichichi un monumento en cada campo de España". Entonces el futbolista responderá: "si es por Pichichi, vale", aunque la mayoría no sepa quién fue ese señor.

4.- El aspecto positivo de elegir Bután es que queda lejos, en la cordillera del Himalaya entre India y China. El aspecto negativo de elegir Bután es que los butaneses y butanesas tienen rasgos evidentemente asiáticos, muy alejados, en cualquier caso, del que puedan poseer austríacos o suizos. Para evitar la pregunta de algunos futbolistas, ("¿por qué hay tantos austríacos en Bután?") la federación deberá fletar otro avión con auténticos ciudadanos de Timbu, la capital de Bután, vaciando a continuación de austríacos el hotel de concentración de España y ocupándolo de auténticos butaneses y butanesas, contratados para la ocasión. Por supuesto que los jugadores no deberán salir nunca y bajo ningún concepto del hotel salvo que sea para jugar un partido.

(Continuará) 
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