El penúltimo raulista vivo

Manicura

Anda el Madrid tan necesitado de genio, en su doble acepción de carácter firme y enérgico y de la capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables, que el debut de dos jugadores como Diarrà y Huntelaar, que en cualquier otro momento habría pasado sin pena ni gloria, ha generado una inusitada expectación, hasta el punto que sus intervenciones han sido escrutadas al dedillo y de ellas han querido extraerse conclusiones tan rápidas que resultan atolondradas. De Diarrà se dice que es un atleta, que corta y que no se complica la vida, mientras que de Huntelaar lo más bonito que he oído es que anda escaso de fondo físico y que no le llega a Van Nistelrooy ni a la suela de las botas. Lo que se espera de un Real en condiciones es que en él debuten futbolistas de esos que no te den un respiro, jugadores en cuya presencia el hecho mismo de pestañear se convierta en un artículo de lujo.
 
No parece que el primer partido oficial del francés y del holandés vaya a dejar una huella indeleble en el corazón de los aficionados merengues. No veo yo a un padre presumiendo en el futuro delante de su hijo, recordándole eso de que él estuvo en el debut de Diarrà, ni tampoco me imagino un programa de televisión preguntando dentro de veinte años "¿dónde estaba usted cuando Huntelaar jugó su primer partido con la camiseta del Real Madrid?"... Si se lo preguntaran a Juande Ramos, la respuesta sería muy fácil: "me estaba cortando las uñas en el banquillo". La gente debería ir al estadio Santiago Bernabéu a morderse las uñas, como cuando jugaba Butragueño, y no a cortárselas como sucede ahora. A mí jamás se me habría ocurrido cortarme las uñas en presencia de la Quinta del Buitre o del Milan de Van Basten, Gullit, Baressi y Ancelotti. "¿Qué recuerdas del debut de Diarrà?"... "Recuerdo que tenía las uñas muy largas y aproveché el partido contra el Villarreal para cortármelas".

Si yo tuviera que elegir entre Gago, Higuaín, Robinho, Van der Vaart, Marcelo, Diarrà y Huntelaar, por poner únicamente siete ejemplos, me quedaría sin dudarlo con Carlos Tévez, uno de esos jugadores de fútbol con los que no te puedes cortar las uñas. Ferguson quiere dejar volar al apache, aunque el problema con el que se encontraría Calderón es que el escocés ya dijo que no le vendería ni un virus. El Real Madrid se ha caracterizado siempre a lo largo de su centenaria historia por tener en su plantilla a futbolistas de carácter firme y enérgico, por un lado, y a futbolistas capaces de crear o inventar jugadas nuevas y admirables, por el otro: Tévez reúne ambas cualidades y además de todo ya llegaría comido de casa. Y por otro lado tengo la sensación de que si el argentino viera a un entrenador suyo haciéndose la manicura en el banquillo mientras él jugaba al fútbol, además de las uñas se cortaría la tensión en el ambiente. Justo lo que le hace falta al Madrid actual.
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