El penúltimo raulista vivo

Madridista Wert

Comparto plenamente al análisis que del "relato" de lo que sucede en la actualidad entre Real Madrid y Barcelona realiza el madridista ("quienes me conocen saben que soy un hooligan") José Ignacio Wert, nuevo ministro de Educación, Cultura y Deportes. Es cierto que, sobre todo de un tiempo a esta parte, el club catalán arrasa al madrileño en lo que a la venta puerta por puerta de sus cualidades se refiere; ahí la goleada es de auténtico escándalo, bien porque al Madrid no le haya preocupado mucho, bien porque al Barcelona le haya preocupado en exceso, bien porque resulte más sencillo resaltar los valores positivos de un equipo que lo gana casi todo en la actualidad. Ese relato, y ya lo hemos comentado aquí mismo por activa y por pasiva, es profundamente sectario, maniqueo y, por ende, absolutamente falso, aunque cuente con juglares cualificados dispuestos a elogiarlo.

Pongamos por caso lo dicho por Toni Freixa, uno de los metepatas azulgrana, cuando le preguntaron sobre si el Real Madrid les había felicitado por la obtención del Mundial de Clubes; el portavoz de la junta directiva culé dijo que no le constaba que el club blanco se hubiera dirigido a ellos para darles la enhorabuena, pero el jueves salió Sandro Rosell aclarando que Florentino Pérez no sólo le había deseado suerte en el palco del estadio Santiago Bernabéu el día del 1-3 sino que después le había enviado una carta felicitándole por el título. La actitud de Freixa es grave en ambos casos: si verdaderamente no le constaba la felicitación del Madrid, su desconocimiento habla realmente mal de la coordinación existente en la directiva culé; peor aún habría sido que, aún constándole, mintiera adrede para continuar manchando la imagen del Real en aras de un buen relato.

Yo creo que lo que pretenden algunos es que José Mourinho felicite al Barcelona y luego haga el camino de Sampedor de rodillas y vaya a casa de Pep Guardiola para festejarlo con él. Es como lo del nombramiento de Wert; resulta soportable que un ministro sea del Barcelona, del Atlético de Madrid o del Athlétic Club de Bilbao, pero como, más de dos meses antes de ser elegido por Mariano Rajoy para la cosa deportiva, se le ocurra reconocer en una columna de opinión que él es "vikingo", aquello es el acabose. Dimita, pues, señor ministro a las veintitantas horas de haber jurado su cargo y sitúese cuanto antes a un Jordi o un Enric que cante alto y claro, como corresponde, el "tot el camp es un clam", y reconozca sin miedo que él es la "gent blaugrana".

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