El penúltimo raulista vivo

Madridismo Memento

No existe en el mundo una afición tan compleja como la madridista, capaz al mismo tiempo de huir despavorida ante la adversidad más nimia como de rearmarse al minuto siguiente con una formación en tortuga buscando una gesta imposible. Como le sucede a Leonard, el personaje protagonista de la magnífica Memento, a la afición del Real Madrid le pasa que se ve también obligada a fotografiar los instantes más brillantes de la historia de su equipo, que alguno ha habido desde aquel lejano 6 de marzo de 1902, para poder recordar la grandeza del club al que siguen: el cabezazo de Ramos en la final de Lisboa, el voleón de Zidane en Glasgow, el golazo de Mijatovic que valió La Séptima... Entonces sí, entonces reaccionan, sacan pecho, alzan la cabeza, miran al frente orgullosos y vuelven de repente a tener fe... para olvidar todo de nuevo al día siguiente. Y vuelta a empezar.

El Real Madrid jugó tan rematadamente mal anoche en Turín que hasta Lichtsteiner, que es un tronco, parecía el hermano gemelo de Hans-Peter Briegel, y Morata, que es un buen chico, el nuevo Marco van Basten. Así de mal jugó el Real Madrid ayer en el campo de la Juve. El Real Madrid jugó fatal... pero perdió por 2 goles a 1, que es un resultado bastante accesible. Por supuesto que habría sido mucho mejor ganar a la Juve por 0-4, como sucedió con el Bayern en la vuelta de semifinales del año pasado, pero hace dos años el equipo blanco cayó estrepitosamente por 4-1 ante el Borussia de Dortmund y todos, desde Mourinho hasta Butragueño, salieron inmediatamente para decir que la remontada era posible. No lo fue, el Real Madrid no consiguió remontar finalmente, pero ganó por 2-0 a un equipo infinitamente mejor que el de Allegri.

El sueño húmedo de los Tattaglia no es otro que asistir al conmovedor espectáculo de ver cómo Alvarito Morata elimina al Real Madrid en la Champions para así poder decir a renglón seguido que el club blanco se equivocó prescindiendo en su día de él. Porque, y a ese espectáculo también colaboran muchos madridistas, los buenos son los que ya no están mientras que los malos siempre permanecen: el malo es Bale, el bueno era Özil; el malo es Isco, el bueno era Di María... Por lo demás, este madridismo Memento suele ser la víctima preferida del antimadridismo debido a su amnesia, el cliente preferido y agradecido de aquellos que odian al club blanco y rezan por su pronta desaparición. Claro que la Juve será un rival difícil el miércoles que viene. Por supuesto que el partido de ayer del Real Madrid fue un horror, un dolor de muelas. Nadie dijo que fuera sencillo ganar una Copa de Europa. Pero... ¿jugarse el pase a la final de la Champions en casa con un 2-1 en la ida?... Cosas más difíciles ha visto esta afición... aunque ahora mismo no se acuerde de ello.

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