El penúltimo raulista vivo

Lucas: adiós con el corazón...

Hasta ayer por la tarde, cuando Marca publicó el "scoop" de que Lucas Hernández iba a jugar en el Bayern desde este próximo mes de enero, el futbolista del Atlético era el leal mientras que su hermano Theo, que optó por fichar por el Real Madrid, era el traidor a la patria rojiblanca. Hoy, desmentido colchonero mediante, las cosas no están tan claras. O, para ser exacto, para el diario deportivo más prestigioso de Europa, sí lo están, sí lo siguen estando. Lejos de levantar el pie del acelerador, Marca explica hoy por qué el Bayern de Múnich se adelantó a Real Madrid y United, que también pretendían a Lucas, y razona además la salida del defensa explicando que los 80 millones que pagará el club muniqués supondrán un alivio para una institución que casi ha alcanzado el tope salarial marcado por LaLiga y para un vestuario que está revuelto después de que Gil y Cerezo decidieran poner todos los huevos en el cesto de Griezmann.

Ayer por la tarde se produjo un aluvión de desmentidos de periodistas que cubren habitualmente la información colchonera. La fuente, por supuesta, era la misma en todos los casos: Miguel Ángel Gil Marín. El desmentido periodístico cobró más tarde la forma de un comunicado que, como no podía ser menos, iba exactamente en la misma línea: desconocimiento total y negación radical del jugador y (aquí hay una novedad) de rebote también la del Bayern. En dicho comunicado el Atleti, probablemente pensando que todos son como Florentino Pérez, apelaba a algo que no existe en el mundo del fútbol, el respeto y la caballerosidad. Por la noche, sin embargo, apareció Karl-Heinz Rummenigge, que algo pinta en el Bayern, diciendo en Bild que él no podía confirmar ni desmentir, que, a mi entender, era tanto como confirmar que Marca había dado en el clavo con su información de horas antes.

Aquí hay algo claro: o Marca se ha equivocado, cosa que dudo, o en el Atleti mienten o, lo que sería aún peor, no se han enterado de la operación. Hoy mismo Andrea Berta, director deportivo del Atleti, ha dicho que Lucas le ha confirmado que se quiere quedar, pero, tal y como apunta David Vinuesa, si se quisiera quedar lo diría, saldría a decir "me quiero quedar", y luego se quedaría y no publicaría, en su lugar, fotos de la comida de Navidad. Comenzaba diciendo que, cuando Theo optó por irse al Madrid, el chico fue tildado de traidor e inmediatamente después se inició contra él una cacería deportiva que apuntaba a que el futbolista de categoría era el que se había quedado en el Atleti, o sea Lucas. A diferencia de su hermano, Lucas era el hombre leal que sabía respetar los valores del equipo rojiblanco. Pero es que aquí no hay traición ni lealtad sino interés deportivo y profesional, nada más. Cuando el Atleti se quedó sin proyecto, su mayor paladín, que era Fernando Torres, se marchó al Liverpool. Lo hizo con todo el dolor de su corazón, pero lo hizo. Y se le perdonó, probablemente porque no eligió al Madrid, que es lo que no se le perdona a Theo.

Si Lucas se va, y el asunto tiene toda la traza de ir por ahí, el Atlético de Madrid quedará como Cagancho en Almagro y al Bayern, que planifica una remodelación profunda de su plantilla, habrá que aplaudirle su decisión fieme y sin titubeos de ir a por lo que considere necesario para su proyecto... pagando, por supuesto. Pero quien habrá decidido no será el Bayern sino Lucas, que, de confirmarse su marcha, habrá mentido. Otra reflexión interesante será la de valorar si el Atleti hizo bien en desgastarse económica y psicológicamente en su batalla por retener a Griezmann; tanto cariño y tanto dinero colocados en un solo cesto han soliviantado a Costa, a Oblak, a Filipe Luis y, al parecer, ahora a Lucas. Y eso, lo del desgaste y el posterior efecto mariposa, es algo que el Atleti y los atléticos tienen que agradecerle también al Barça, que pujó, pujó y pujó hasta que Antoine tomó "la decisión"... de tomarle el pelos a los dos clubes. Y lo hizo, claro, con el corazón, que es colchonero.

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