El penúltimo raulista vivo

Los Tattaglia y su obsesión por la venta de camisetas

Los Tattaglia lo reducen tanto todo al absurdo que, lo confieso, cada día se me hace más difícil discutir con cierta coherencia de nada con ellos. En el fondo, y ya lo he dicho tropecientas mil veces, nunca importaron Mourinho, Karanka, Zidane o ahora James o Di María. No estamos (no están, para ser exactos) hablando de fútbol sino de poder, de esa clase de poder que te permite controlar desde dentro al club deportivo más rico del mundo accediendo a la sala de máquinas como Pedro lo hacía a su casa. El Real Madrid es una máquina de hacer dinero y eso despierta las envidias de unos y la ambición de otros. Y, mientras esa máquina de hacer dinero que es el Real Madrid esté dirigida por un hombre independiente como Florentino Pérez, este grupúsculo no levantará el pie del acelerador. Poco importan una, dos o tres Copas de Europa. Sobre La Novena en concreto dijo uno de los jefes de los Tattaglia que se había logrado "de forma vergonzante y a la contra". Aquel día, de la nada llegaron a la más absoluta de las miserias. ¿Qué será lo próximo?...

Ahora tampoco importa por supuesto que Ángel di María, que ha dado un fenomenal rendimiento en el Real Madrid, se vaya, se quede, mejore su contrato o acabe, como todo parece indicar, en el tristísimo Manchester United de Van Gaal, el caso es desprestigiar al club blanco para así poner en problemas a su presidente, que es quien tiene las llaves de la caja fuerte. David Beckham vino para vender camisetas y ahora, y no diré que me haya pillado por sorpresa en absoluto puesto que los argumentos de los Tattaglia suelen ser así de elementales, Di María se marcha... ¡porque no las vende!... De acuerdo, pongamos por caso que el único club de fútbol que tiene 10 Copas de Europa planifique su plantilla por un concepto tan absurdo como el número de camisetas que puede vender cada jugador: si Di María se marcha del Madrid porque no vende camisetas, ¿por qué le ficharon en 2010?...

Quiero decir, y trato probablemente en vano de seguir el rocambolesco hilo de un argumento tan falaz, que si Di María tiene alguna opción de vender camisetas es precisamente ahora, cuando acaba de proclamarse campeón de Europa y le conoce todo el planeta futbolístico, y no hace cuatro años, al llegar en 2010, que no le conocía nadie salvo José Mourinho. ¿O el "concepto camisetas" únicamente funciona para las salidas?... Si Florentino Pérez tiene en tanta estima el número de camisetas que tal o cual jugador pueda vender y es ese desastre organizativo que se encargan de pintar los Tattaglia, ¿cómo es posible que se trajera a Di María cuando no le conocía nadie? ¿Y por qué se queda Khedira, que tampoco vende camisetas?... Dejémonos de mamandurrias: Ángel di María se marcha porque quiere ganar más dinero, que es por lo mismo que se fueron Robinho y Özil. Comete un error mayúsculo pero, aún así, le deseo lo mejor al Fideo, que triunfe y que, como consecuencia de su éxito personal, eso suponga que pueda vender muchas más camisetas. James, que es más joven y mejor, sale gratis con su venta. Y todavía le quedan 7 días al mes de agosto.

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