El penúltimo raulista vivo

Los tambores del Mundial

Sólo queda mes y medio para que España debute al fin en el primer Mundial en el que parte seriamente como clara favorita; hasta ahora fingíamos que contábamos para algo, pero en esta ocasión el fútbol de la selección nacional habla por sí sólo y todos nos consideran solventes candidatos al título junto a la potentísima Brasil, un clásico. En noviembre del año pasado, cuando todavía quedaban 203 eternos días para que empezara el campeonato sudafricano, dejé escrito aquí mismo que en marzo de 2010, con la Liga y la Champions crepitando, empezarían a sonar los tambores del Mundial, y que en mayo Del Bosque debería atender a sus obligaciones y seleccionar a los mejores veintitrés de una amplísima lista de jugadores candidatos a estar presentes en Sudáfrica. Desafortunadamente, tras quedarnos sin representación en la Champions, sólo nos quema la Liga y, gracias al sorprendente señor Atleti, también la Copa de la UEFA (me resisto a llamarla de otra forma), pero las previsiones siguen siendo las mismas: el Mundial está a la vuelta de la esquina.

La última prueba del buen fútbol español data de marzo de este mismo año: faltaban entonces cien días para el Mundial y la selección se paseó ante Francia en el mismísimo estadio de Saint Denis. No hubo dudas al respecto de qué equipo fue superior aquella noche, y público, seleccionador y jugadores franceses así lo reconocieron. Ojalá el Mundial se hubiera empezado a jugar entonces, ojalá lo hubiera hecho en noviembre del año pasado. Es lógico y natural que a Vicente del Bosque, que lo tenía todo claro, le atormenten las lesiones: Torres cayó el mes pasado y, si todo va bien y se cumplen los plazos, estaría en condiciones a primeros de junio; Iniesta, que no se ha recuperado completamente desde la final de Roma, recayó de otra lesión muscular y, tras estar cerca de un mes en el dique seco, dicen que podría entrar en la lista de Guardiola para el partido del sábado contra el Sevilla; Cesc, que chocó con Puyol (¡también es mala suerte!) se fisuró el peroné a primeros de abril y podría volver dentro de quince o veinte días... ¡y ahora Xavi!..

Es normal que Del Bosque rece todas las oraciones que tenga a su alcance para que a Silva, que tampoco es Sansón, y a Xabi Alonso no les mire el tuerto. Sobre la arriesgada situación de Xavi, que está jugando al límite, me gustaría decir que si yo fuera Guardiola, que no lo soy, apuraría futbolísticamente al chaval hasta las últimas consecuencias: yo creo que el entrenador del Barcelona tiene la obligación de defender en primer lugar los intereses del Barcelona; pero si fuera Xavi, que tampoco lo soy, no me arriesgaría a saltar al campo con una rotura de tres centímetros en el sóleo de la pierna izquierda. Entiendo que los aficionados culés digan que ese sí que es un ejemplo de compromiso y de auténtico y genuino amor a unos colores, pero, con el Mundial que tantísimo preocupa a Guardiola a la vuelta de la esquina, a mí me parece una operación suicida que debe tener a Del Bosque subiéndose por las paredes como la niña de El exorcista. El caso es que, cojo y todo, Xavi volvió a dar una lección magistral en Villarreal. Tuvo suerte, tuvimos suerte. Si yo fuera él no apuraría tanto la próxima vez. ¿Acaso no escuchan el tam-tam?..
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