El penúltimo raulista vivo

Los sietes magníficos

Dice Cristiano que a Raúl le encantará que sea él quien lleve a partir de ahora el dorsal con el 7 en el Real Madrid, y creo que el portugués acierta. No tengo la menor duda de que Ronaldo será un buen 7, otro 7 que pasará a la historia. Ese número siempre ha contado con una clientela muy selecta en el club de Chamartín y también con una lista de espera VIP; hubo incluso quien tuvo que irse sin probarlo puesto que ya tenía dueño, el otro Ronaldo sin ir más lejos. Cuando dejaron de seleccionar a Raúl, Villa se hizo rápidamente con el 7 de la selección y, ahora que se va al Schalke, los propietarios del club alemán le han dicho al chino Junmin que ahueque el ala porque ese dorsal tiene dueño. Más allá de la creencia de que el 7 es un número con poderes mágicos está el hecho histórico de que lo han llevado cosido a la espalda los futbolistas más especiales del Real...

... empezando por Raymond Kopa, a quien yo, por edad, no tuve el placer de ver en acción, pero que encandiló a la complicadísima afición madridista nada más llegar. El fransuá se hizo con un hueco en aquel vestuario liderado con mano de hierro por Di Stéfano porque todos entendieron, empezando por el propio don Alfredo, que Kopa tenía un guante de seda en su bota y era capaz de armarle el taco al rival con sus fintas y regates. Napoleón dejó un hueco imborrable entre los madridistas, pero tres años después le relevaría con acierto el gallego Amancio Amaro, otro jugador finísimo, capaz de resolver un partido en una jugada e imán irresistible para los leñeros del equipo rival. Amancio dejó su impronta en el Real Madrid e hizo honores al 7, como también los hizo...

... Juanito. La especial personalidad de Juan, quizás el más parecido de todos en ese aspecto al nuevo 7 madridista, ha obrado un auténtico milagro: los aficionados, amnésicos por definición, continúan recordando al malagueño en todos y cada uno de los partidos disputados en casa cuando ya se han cumplido la frilolera de 18 años desde su muerte en accidente de tráfico. Pero Juanito no era sólo aquel hombre impulsivo, cabezón y con tres segundos mortales sino también un jugador formidable y habilidosísimo capaz de poner en pie al estadio Santiago Bernabéu, la réplica futbolística de Curro Romero. De Juan heredó Butragueño, aquel fenómeno por el que valía la pena pagar una entrada, el 7, que luego perteneció a Raúl y ahora es de Cristiano. Seguro que el próximo 7 del Real Madrid tendrá un póster del portugués en su habitación y sueña por las noches con triunfar y lucir a su espalda algún día el mismo número que llevaron Kopa, Amancio, Juanito, Butragueño y Raúl. El 7.

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