El penúltimo raulista vivo

Los Rothschild

El valor se supone en la Legión pero en el fútbol la ambición hay que pagarla a tanto el título. Habrá quien crea que cuando un futbolista escala hasta las más altas cimas profesionales, y pongamos que en estos momentos estoy hablando del Real Madrid, será porque está dotado de una técnica individual muy superior a la del resto y es poseedor de una ambición inacabable (Séneca decía que "una ambición reaviva otra ambición") y a prueba de bombas, un hambre indestructible de victorias; quien deduzca eso está errado. Fútbol es fútbol, que diría Vujadin Boskov, otro clásico, aunque este mucho más reciente. Es difícil, aunque no del todo imposible, que un futbolista llegue al mejor club del siglo XX según la FIFA siendo un "tronco"; sin embargo, incluso el presidente del Real Madrid ha de agitar la ambición de sus superprofesionales y animarles a que cumplan con su obligación a base de pluses.

Florentino Pérez, que viene de realizar el mayor esfuerzo inversor del Real Madrid a lo largo de sus casi 108 años de historia, se ve obligado a motivar un poco más a sus cualificados trabajadores con una prima de 600.000 euros por la Champions, cuya final por cierto se juega en el estadio Santiago Bernabéu, y otros 350.000 por la Liga. Y ese gesto se observa desde fuera con absoluta normalidad. Siempre ha sido así y siempre seguirá siéndolo. Punto final. Así que la calidad como jugador de Cristiano Ronaldo, que llega al Madrid por la cantidad de dinero más alta jamás pagada por un futbolista, resulta incuestionable: Cristiano ficha por el Real porque se trata indudablemente de uno de los dos o tres mejores jugadores del mundo; pero sí se pone en tela de juicio su motivación para salir al campo a ganarlo todo. Por si acaso, otro 1.100.000 de euros de propina.

Podrá alegarse que todos los clubes del mundo hacen lo mismo, y quien eso afirme estará en lo cierto. También podrá decirse que el Real Madrid estaría en inferioridad de condiciones con respecto a sus competidores en el caso de que se negara en redondo a negociar con sus millonarios jugadores una prima suplementaria por cumplir con su trabajo, y no estará mintiendo quien eso argumente. Pero la transmisión en directo de la negociación del club con los Rothschild y la orgullosa publicación en letras de molde de sus pluses por ambición, justo a los pocos días de haber conocido el espeluznante dato de que ya hay en España más de cuatro millones de parados y cuando el Gobierno acaba de comunicarnos que deberemos estar activos hasta los 67 años si queremos cobrar íntegra nuestra pensión, me parece pornográfica y no debería haber sido emitida en horario infantil. Y ahora llámenme demagogo.
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