El penúltimo raulista vivo

Los principios del fútbol y el principio de Peter

Lo que quiebra irremisiblemente un principio del fútbol es tener a un atontolinado al frente de su máximo organismo internacional, eso sí que parte por la mitad un principio del fútbol y de cualquier empresa que quiera tener éxito. No sé a qué extraños principios futbolísticos se refiere Joseph Blatter cuando, recién iniciado el siglo XXI, no se le ocurre otra cosa que criticar la elección del nuevo seleccionador de Inglaterra por ser italiano. Vive Dios que a Fabio Capello se le podrán afear muchas cosas, (yo mismo lo he hecho, ligeramente y de pasada, en alguna que otra ocasión) pero, al César lo que es del César, debo reconocer el originalísimo punto de vista de Blatter en toda esta historia: Capello no es malo para la selección de Inglaterra por su peculiar y aburridísima forma de interpretar, y hacer interpretar a los demás, un deporte tan entretenido como el fútbol sino por su nacionalidad. El principio de Peter, perfectamente aplicable al caso que nos ocupa, dice que "en una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia", y a eso se ha dedicado Blatter desde que entró a trabajar en la FIFA allá por 1975.

Lo más esperpéntico de la historia es que este Blatter que critica a los ingleses por haber escogido a un entrenador italiano como seleccionador, fue exactamente el mismo Blatter, aunque con menos canapés de caviar en la tripa, que se postuló como sustituto de Joao Havelange con el objetivo prioritario de universalizar el fútbol, de ahí que llevara el Mundial de 2002 a Corea y Japón, dos países con una profundísima tradición futbolística como todo el mundo sabe, y pretenda ahora, si es que no se tuercen aún más las cosas, que Sudáfrica lo organice en 2010. Por un lado, aquel que puede repostarle dólares fresquitos, universaliza, y por el otro, aquel que no le da ningún dinerito, se permite el lujo de dar consejos a los demás. Capello, según Blatter, quiebra un principio que, sin embargo, no alteró Sven-Goran Erikkson, nacido en Torsby, a doscientos metros escasos del Palacio de Westminster; de hecho, cuenta la leyenda que al pequeño Sven nunca le tenían que despertar por las mañanas para ir al colegio porque de eso ya se encargaba el campanero del Big Ben.

¿Quién le habrá dado vela al ex presidente de la federación suiza de hockey en este entierro?... Si los ingleses quieren circular por la izquierda, ¡pues que circulen!  Además, si decidiéramos llevar hasta sus últimas consecuencias esa regla descubierta recientemente por Blatter, deberíamos preguntarnos lo siguiente: ¿qué hace un suizo presidiendo la FIFA? ¿No debería ser un brasileño, un argentino, un italiano o un alemán? Tampoco resulta especialmente llamativo el hecho de que Blatter, que nació entre las montañas de Valais, trabajara en Longines y después participara activamente en el cronometraje (por supuesto) de los Juegos Olímpicos de 1972, pero ¿un suizo presidiendo la FIFA? ¿Cuántos futbolistas suizos han pasado a la historia del fútbol mundial? ¿Y entrenadores suizos? ¿Y directivos? ¿Y árbitros? ¿Por qué no sigue Havelange que era mucho más simpático y decía menos chorradas?... ¡Total, sólo tiene 90 años!

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