El penúltimo raulista vivo

Los ocho del Barcelona y los cinco del Madrid

Escucho por la radio que el 5-1 del Madrid ha sido engañoso. Y es que hasta con lo engañoso de sus resultados existe una alarmante doble vara de medir cuando de calibrar el juego del Real y del Barcelona se trata. Efectivamente el resultado del Madrid fue engañoso puesto que el solitario gol del Athletic Club de Bilbao llegó como consecuencia de un clarísimo fuera de juego de Llorente (¡fíchenlo ya!) y nunca debió subir al marcador; visto así, lo justo es que el Real Madrid hubiera ganado al Athletic por 5, 6 ó 7 goles a 0. El 8-0 de Almería, sin embargo, dicen que no fue engañoso, y eso pese a que el Barcelona ganaba por 2-0 a los 18 minutos y por 3-0 a los 26, y los futbolistas de Lillo, sentenciado desde hacía varios días, bajaron definitivamente los brazos e inauguraron con tres meses de antelación la famosa alfombra roja de Hollywood: únicamente faltó que Goitom le pidiera un autógrafo a Messi.

Real Madrid y Barcelona no juegan a lo mismo, eso está claro, pero Athletic y Almería tampoco. Pese a lo escandaloso del marcador, el equipo de Caparrós trató de vender cara su derrota hasta el final ("hay que jugar duro y al límite", dijo en la víspera Aurtenetxe) mientras que los jugadores del Almería parecían extras recién salidos de la serie The Walking Dead: me parece imposible que un equipo profesional de fútbol vuelva a darle en el futuro tantas facilidades a otro como ayer le dio el Almería al Barcelona, ofreciendo una imagen absolutamente tenebrosa que certificó un abochornado Carlos García al final del ¿encuentro?... En ese contexto, y no en otro, es donde encuentra toda la lógica del mundo la frase de Cristiano: "¡a ver si nos meten ocho a nosotros!"...

Ahora, como lo que más le habría gustado a Del Nido es ser presidente del club merengue, lo que está in es ir por ahí repitiendo la pamplina esa de que esta desigualdad deportiva es fruto de la otra desigualdad, la del dinero que los clubes ingresan por los derechos de televisión. Desigualdad, desigualdad (y no habría más que echarle un vistazo por encima a la historia de nuestra Liga) ha habido siempre, desde los tiempos en que se emitían El hombre y la tierra y Estudio 1, y probablemente siga habiéndola en el futuro. Yo desde aquí ofrezco humildemente una solución: que los dos grandes jueguen desde ahora con handicap, como en el golf, a cambio de más dinero aún. "El fútbol es así", vino a decir anoche el amigo de Guardiola: pues no, Lillo, no, el fútbol no es así, rotundamente no, definitivamente no, de ninguna manera.

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