El penúltimo raulista vivo

Los músculos de la cara del "99" del Milan

Ronaldo no está gordo, nunca ha estado gordo, ni nunca lo estará, es sólo una leyenda. Como la del indomable. O como la del monstruo del Lago Ness. Dicen que sus aguas son tan inquietantemente tranquilas, tan apabullantemente pacíficas, tan espectralmente negras, que cualquier objeto que choque contra ellas, aunque sea el más insignificante, provoca al instante una ondulación característica que desata, a su vez, la excitación de los turistas desplazados hasta Escocia con el único objetivo de fotografiar al fósil viviente. La foto más famosa de Nessie data del año 1934, aunque, poco antes de morir, la persona que la hizo confesó que era un simple truco de prestidigitador.

Según Carlo Ancelotti, su nuevo entrenador, la gordura del "99" (ése podría ser su nuevo dorsal según parece) es únicamente una leyenda, de ahí que, tras pesarle, los médicos del Milan lo primero que hayan hecho ha sido recomendar que el jugador pierda cuanto antes otros seis kilos más: pesó 92 por la mañana y, pese a que pueda parecer mentira, volvió a pesarlos por la tarde, y ahora pretenden que baje hasta los 86, cuatro kilos más de los que tenía cuando jugaba en el Fútbol Club Barcelona y nueve menos de los que llegó a pesar cuando jugaba aquí. Porque aquí –y cuando digo "aquí", perdónenme, me estoy refiriendo al Real Madrid– llegó a pesar 95, o sea 19 kilos más de los que pesaba en el Cruceiro y 15 más de los que solía dar en la báscula cuando deleitaba con su fútbol en el PSV holandés. Cuando se fue del Inter de Milán pesaba esos 86 kilos que pretenden ahora igualar en el Milan. Nada importante en realidad puesto que, como todo el mundo sabe perfectamente, la gordura de Ronaldo es una simple leyenda y lo que le pasa a este chico, según Ancelotti, es que "tiene los músculos muy grandes y al no jugar perdió la motivación".

Esa es, por cierto, otra de las innumerables diferencias que existen entre un futbolista del tipo de Ronaldo y otro como Raúl. Raúl podrá estar bien, mal, regular, excelente o catastrófico, pero nunca perderá la motivación. Y eso que sus músculos son más endebles que los del brasileño. La calidad técnica de uno y otro jugador es incomparable a favor del brasileño, pero mientras que Ronaldo va a su bola, Raúl no tiene ningún inconveniente en dejarse la piel por su club en un sitio que todo el mundo sabe que no es precisamente el suyo. Ronaldo pasará a la historia del fútbol, Raúl lo hará a la historia del Madrid. No sé dónde acabará el "7", si seguirá en el Real o si se irá antes de que finalice su contrato. Pero no me hace falta esperar para tener la certeza absoluta de que Raúl González Blanco jamás dirá que el Real Madrid es un infierno por mucho que lo haya podido pasar mal. Y es que los músculos de la cara de Ronaldo son también más grandes que los de Raúl. Y el masetero, en concreto, lo tiene el brasileño más duro que el mármol Negro Marquina surgido de las canteras de Vizcaya. ¿Ven ustedes cómo, a poquito que me ponga, van surgiendo las diferencias?

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