El penúltimo raulista vivo

Los mundos del Tata Martino

Martino metió la pata hasta el corvejón el día que se permitió el lujo de hablar sobre un asunto (el fichaje de Bale) que no era de su competencia y del que carecía de información. Ya le puso en su sitio, muy educadamente por cierto, Ancelotti. Pero, a la vista de las escandalosas informaciones aparecidas en El Mundo acerca del precio real de Neymar, al Tata volvieron a preguntarle, claro, sobre la moralidad de un fichaje que al parecer se va a los 95 millones de euros. Martino tenía tres opciones: decir la verdad, mentir o darle al asunto una larga cambiada. Y, como la primera vez, eligió mentir. Al entrenador del Barcelona cabe aplicarle la famosa frase de Groucho Marx: "Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros".

El repertorio de principios de Martino es amplísimo. Son, eso sí, principios a aplicar siempre a un tercero pero jamás a uno mismo. Los números de Bale "son una falta de respeto para el mundo" pero que él tenga un sueldo de 5,4 millones no lo es. Desconozco en qué clase de mundo vivirá Martino pero en el mío, en el mundo de la gente normal, a cobrar 5,4 millones de euros se le puede considerar un sueldo muy alto. Martino cree la versión de Rosell por obligación, porque le paga y porque le debe el favor de sentarle en ese banquillo cuando en Europa era un absoluto desconocido, pero no hay más que echarle una ojeada a la información de El Mundo y repasar después la rueda de prensa ofrecida por la directiva para llegar a la conclusión de que Neymar costó bastante más de esos "cincuenta y algo", constatando además el hecho de que con ese "algo" que el Tata desprecia viviría el resto de su vida la mayoría de la gente que va al Camp Nou.

Martino, que según parece se irá de aquí en mayo sin volver la vista atrás, está eligiendo regresar a Argentina como un entrenador pelota y con principios de quita y pon. Él sabe perfectamente la verdad de la contratación de Neymar, y si no la sabe al menos sí la intuye. Con Bale quiso cargar la mano porque se trataba del Real Madrid e interpretó que así agradaría a la parroquia culé; probablemente también porque hasta Rosario haya llegado la fama del Real Madrid de club señor y que aguanta las patochadas del personal sin rechistar. En los mundos de Martino siete millones de euros es un "y algo", un pico de nada que se puede despreciar, y casi seis, que es lo que cobra él, muy normal. No aprende Martino. No quiere aprender. ¡Si estuviera aquí Mourinho!...

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