El penúltimo raulista vivo

Los Messi, centro culé di gravità permanente

No está ya en discusión si los Messi influyeron o no a la hora de contratar al Tata Martino como nuevo entrenador del Barcelona. El propio técnico lo reconoció ayer con esa poesía tan propia de los argentinos al afirmar eso tan bonito de que "gravitaron" alrededor de su fichaje. "A confesión de partes, relevo de pruebas". Ya no hay debate puesto que es el propio Martino quien reconoce que son los Messi quienes le introducen en la corte culé. El entorno del futbolista ya no podrá desmentir su "gravitación" aunque la profunda admiración mostrada por Jorge Horacio (padre) por Martino e incluso la bienvenida que Matías (hermano) le dio al entrenador vía Twitter veinticuatro horas antes de que el Fútbol Club Barcelona anunciara oficialmente su contratación eran para mí suficiente prueba. O lo que es lo mismo: si tiene plumas de pato, pico de pato, anda como un pato y dice "cua cua cua" como un pato... ¡es un pato!

Claro que los Messi han impuesto a Martino, naturalmente que sí. En homenaje a Franco Battiato diré que esa familia se ha convertido en un "centro culé di gravità permanente". Y a lo mejor es lo más razonable... desde el punto de vista del jugador. Messi se ha convertido en uno de los dos o tres mejores futbolistas del mundo y en muchísimas ocasiones ha sacado los partidos adelante él solito. Cada vez que Leo ha tocado a la puerta del despacho presidencial, ya estuviera éste ocupado por Laporta o por Rosell, sus deseos se han hecho realidad. Messi (y el padre, y la madre, y los hermanos, y supongo que la mujer) son conscientes del poder mayúsculo que tienen dentro del club... y lo utilizan. El comentario de Leo ("¡Qué linda sorpresa!") fingiendo agradable extrañeza por la contratación de alguien que ha impuesto él nos habla de una persona que sabe que tiene el control.

Así que Leo Messi, que es un futbolista fantástico, pone y quita jugadores e impone entrenadores. Para completar su particular "triple corona" sólo le faltaría decidir quién preside el club... ¿O ya lo hace?... Messi utiliza el poder que le da su fútbol pero Rosell transige y no emplea el que a su vez le entregaron los socios a través de unas elecciones democráticas... ¿Por qué?... Muy fácil: porque Sandro Rosell sabe perfectamente que quien decide a qué entrenador hay que traer o de qué delantero conviene prescindir también puede inclinar cuando quiera la balanza del lado de uno u otro candidato a la presidencia del club. Laporta tiene más tirón que Rosell de aquí a Lima, de ahí que Sandro probablemente haya pensado que su mejor baza electoral será tener contento a Leo, que es quien manda. Han creado un monstruo y ahora se lo tienen que comer con patatas. Y, como con Diego Maradona, todo gravita a su alrededor.

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