El penúltimo raulista vivo

Los Malasombra

En este drama futbolístico que a algunos nos ha tocado observar desde el palco de platea y a otros representar desde el centro mismo del escenario, Santi Cañizares se ha quedado sin duda con el papel más difícil de interpretar, el del Malasombra figurante. Las luces de neón apuntan directamente hacia Luis Aragonés y Raúl González, el bueno y el malo de esta película que quieren dirigirnos a nuestro pesar, mientras que Cañizares, "Cañete" para los amigos, queda en un segundo y apartadísimo plano, quizás porque, como él mismo dice, su etapa en la selección acabó y con él no habrá debates nunca más. Sin embargo, no conviene olvidar que los hermanos Malasombra eran dos, y que al fenomenal portero del Valencia le endilgaron también durante el pasado Mundial de Alemania el otro papel de rebelde sin causa que ahora Raúl, el Malasombra realmente famoso, no puede quitarse ni restregando con lejía.
 
Raúl no habla, y eso a pesar de que ahora mismo arrastrar su nombre por el fango y pegarle una patada en el culo a un muñeco con su cara se ha puesto muy baratito: veinte céntimos de euro por las dos cosas. Pero Cañizares sí lo hizo en una emisora de radio. De sus palabras se desprende que ya le importa un bledo lo que piensen de él y que se siente con la suficiente autoridad e independencia como para cantarle las cuarenta a quien sea, al que se ponga por delante. Entre otras lindezas, Cañizares dijo que se ha perdido sentimiento en la selección nacional y que hay gente a la que le queda grande hasta la camiseta de su pueblo: "Yo he leído esta semana que Raúl no va a la selección porque durante el Mundial Luis dijo que había dos jugadores que se tenían que ir, que eran Raúl y Cañizares, y eso es mentira. Esas cosas sí que te hacen pensar: mira, iros a la mierda que ya no quiero ir más. Eso atenta directamente contra la profesionalidad de los futbolistas".
 
Al menos ya tenemos una versión de lo sucedido entre Luis y los Malasombra. Es, por supuesto, una versión interesada y subjetivísima, como supongo que lo serán también las del seleccionador nacional y Raúl si éstos decidieran ofrecerlas públicamente algún día como acaba de hacer Cañete, pero al menos es una versión de alguien que sí estuvo presente allí y que por lo tanto vivió la historia desde dentro. Hasta ahora, Cañizares es el único que ha hablado a cara descubierta, poniendo por delante su nombre y sus apellidos. Y yo creo a Cañizares. Porque además me pirraban los hermanos Malasombra, malos como una espina que sólo sabe pinchar, y más malos que la quina.
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