El penúltimo raulista vivo

Los hermanos Danone atacan de nuevo

Es cierto que el Barça tiene un auténtico equipazo, pero no lo es menos que Ronaldinho es indudablemente el "jugador franquicia" del proyecto de Joan Laporta. El jugador ha mandado a suenmano de avanzadilla y le tiene rulando peligrosamente por la ciudad de Milán. Y cuanto más se acerca el 30 de junio, más ahínco le pone el partenaire de los anuncios de natillas a su papel del malo de la película. Roberto de Assis, que así se llama suenmano, dice en Italia que el Milan sería el candidato número uno a quedarse con el pequeño de la familia si éste decidiera abandonar algún día España, y luego, una vez en Barcelona, asegura que Ronaldinho está feliz en la ciudad condal. Preguntado el pequeño de los Danone por tan espinoso asunto, éste remite a la prensa a suenmano, el Assis senior. Esta película ya la he visto mil veces.

Es verdad que Dinho firmó hasta el año 2010, pero parece que tampoco es menos cierto que Laporta le prometió verbalmente un aumento de sueldo. Dicen los que siguen de cerca la actualidad azulgrana que, de cumplir finalmente su palabra el presidente culé, ésta sería la cuarta vez que le habrían mejorado el contrato. Supongo que Laporta tendrá guardado en su subconsciente el adiós de Ronaldo o la marcha de Figo; en ambos casos les prometieron cosas que luego no quisieron o no pudieron cumplir, y los dos jugadores protagonizaron fugas que acabaron resultando traumáticas para el club. Deduzco que esa información obra en poder del mayor de los Danone.

Al final de todas estas discusiones siempre se encuentra esa frase tan manida de que "el fútbol está montado así". ¿Qué hacer? ¿Los contratos firmados únicamente atan a los clubes? ¿Los jugadores sólo tienen derechos y ninguna obligación? Está claro que si Laporta no cumple su palabra, Roberto y Ronaldo Danone tensarán tanto la cuerda que llegará un día en que Joan se levantará por la mañana, pondrá la tele y verá a su jugador haciéndose la foto con Adriano Galliani, diciendo que él era milanista desde pequeñito y que siempre deseó vestir esa camiseta y reunirse con Ronaldo y con Kaká. Nadie se solidarizará con el Fútbol Club Barcelona porque, efectivamente, es un hecho que este deporte está montado de tal forma que siempre ganan los jugadores y sus comisionistas. Si todo queda en casa, mucho mejor. La pelota está en el tejado barcelonista. Y no vayan a creerse ustedes que es una de esas pelotas volantes emplumadas con las que se juega al bádminton, no; es un balón medicinal de esos que se utilizan en la gimnasia sueca. Cuando los Danone atacan lo hacen de forma perfectamente coordinada y cada uno por un flanco, como hacía el velociraptor.

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