El penúltimo raulista vivo

Los futbolistas quieren el visto bueno de Hundidor Illa

Tras el alabado acuerdo entre la Federación Española de Fútbol y la Liga de Fútbol Profesional vino ayer el desacuerdo de los artistas, que no son otros que los futbolistas, los jugadores. A la reunión de la AFE a la que asistieron los capitantes de los clubes de Primera y Segunda no acudieron, entre otros, los capitanes del Real Madrid y del Barcelona, que tendrían algo más importante que hacer como, por ejemplo, mostrarnos sus gimnasios o uno de esos retos tan chorra con papel higiénico de los que, al parecer, ya ha empezado a agotarse también el personal. Del cónclave de los futbolistas, al que, insisto, no acudieron los capitanes de los dos clubes más poderosos de nuestro país, salieron varias conclusiones, ninguna favorable al acuerdo suscrito entre Liga y federación, y una sensación, la de que los jugadores no se fían ni de quien les paga ni tampoco del organismo que representa a nuestro fútbol tanto dentro como fuera de España.

Como tontos, los futbolistas no quieren que sea el Consejo Superior de Deportes el que dé el visto bueno definitivo para volver a la actividad sino que sea el Ministerio de Sanidad. O sea, los jugadores piden algo muy sensato y que, para desgracia nacional puesto que tenemos a un filósofo y no a un médico al frente de las operaciones, ya está sucediendo. De hecho, hoy mismo el presidente del Gobierno ha potenciado aún más si cabe la figura de Hundidor Illa, que será quien marque los tiempos, decida el avance o el retroceso en función de los picos que vaya alcanzando la maldita pandemia. Illa, illa, illa será, así, la pieza fundamental del engranaje que moverá hacia adelante o hacia atrás el lento retorno de España a su vida normal, que no lo será del todo hasta transcurrido un tiempo y, fundamentalmente, hasta que algún laboratorio encuentre una vacuna contra el Covid-19. Y cuando, tarde o temprano, nos vayamos reincorporando, ningún ciudadano, ninguno, ya sea juez, reponedor, electricista, periodista o futbolista tendrá eso que exigen los jugadores para volver a la actividad, o sea el visto bueno "definitivo", porque si algo hemos aprendido precisamente de esta crisis sanitaria mundial es que ahora mismo definitivo no hay nada y a Seguro lo metieron preso hace tiempo.

Los futbolistas no son la excepción, todos estamos preocupados por las condiciones sanitarias que nos encontraremos cuando volvamos a nuestras respectivas actividades. Claro que la actividad del futbolista es peculiar, distinta a la del resto de la población, tanto como para que uno de esos profesionales, el ciudadano llamado Lionel Andrés Messi, ingrese 50 millones al año por su trabajo, un trabajo que sostienen, entre otros, el juez, el reponedor o el electricista anteriormente citados. Si los jugadores de fútbol de este país exigen riesgo cero para retornar, y eso es lo que parecen sugerir cuando hablan de visto bueno "definitivo", lo mejor es que se espere hasta que salga a la venta una vacuna, les vacunen a ellos antes que al resto y jueguen al fútbol en estadios vacíos a la nueva espera de que nos vacunen a los demás, y ni siquiera en ese caso el riesgo será igual a cero. Todos vamos a tener que exponernos, todos, y a lo mejor deben exponerse igual, no más sino igual, aquellos privilegiados que tienen unos sueldos de escándalo.

Si los jugadores, quienes por cierto no debatieron sobre el posible calendario de vuelta a los entrenamientos, se muestran contrarios a las concentraciones, si necesitan el visto bueno definitivo de un Ministerio sobrepasado y un ministro que no se entera y si les atormenta el clima de inseguridad sanitaria, a lo mejor lo que hay que hacer es dar por acabadas las temporadas, y digo temporadas en plural y no temporada en singular porque, insisto, hasta que no se descubra una vacuna el riesgo cero no va a existir. Los futbolistas están vivamente interesados en que no se traslade a la sociedad la sensación de que son unos privilegiados, o sea que los futbolistas están muy interesados en que la gente crea que no son lo que realmente son, unos privilegiados, porque mientras los ciudadanos en general están a la espera de los test que les digan si han pasado la enfermedad y son inmunes, si no la han pasado o si la tienen en la actualidad, ya se habla de las pruebas a las que van a ser sometidos los jugadores. Pruebas: no una, sino varias.

Yo creo, querido David Aganzo y asociados, que lo importante es que retornemos todos poco a poco, más que nada para que así se reactive un tejido industrial que ya está tocado del ala. Si Liga y federación están tan interesados en volver es porque aún hay dinero por perder y Tebas y Rubiales quieren cortar la sangría... entre otras cosas para así poder pagar a algunos futbolistas esos sueldazos que cobran. Y aún hay más, ¿en serio os valdría con el visto bueno de Salvador Illa, uno de los actores principales del desaguisado? ¿No os dáis cuenta de que el visto bueno del Ministerio de Sanidad es más falso que Maduro? Si queréis volver, hacedlo, y si no queréis, no lo hagáis. Si volvéis hacedlo en las mismas condiciones que el resto, afrontando un punto de inseguridad sanitaria y otro punto de incertidumbre económica. Y si no queréis volver porque, como yo y como muchos ciudadanos, tenéis miedo y el miedo es efectivamente libre no lo hagáis pero asumid vuestra decisión y abrochaos los cinturones porque vienen curvas. Para nosotros seguro pero para vosotros también, en eso no hay desgraciadamente inmunes.

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