El penúltimo raulista vivo

Los clubes de fútbol nos toman por tontos de capirote

A mí, como ciudadano que paga religiosamente sus impuestos, sólo hay una cosa que me parece relevante en la relación a distancia que mantengo con los clubes de fútbol de mi país: que paguen de una vez por todas los 700 millones que, según el secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte, deben a Hacienda. Me gusta el fútbol, sí, me encanta, pero no estoy dispuesto a poner ni un euro de mi bolsillo para costearlo, ni uno. Si quieren cerrar, que cierren; si quieren abrir, que lo hagan; si no quieren que se ofrezca ningún partido en abierto o reclaman un trozo más grande del pastel de las apuestas, que negocien con la administración, pero absolutamente ninguna de esas cuestiones es de mi incumbencia: que suban, que bajen, que aprieten o que aflojen pero que paguen lo que deben de una puñetera vez.

¿Qué habrá hecho don Pedro Hernández de Tejada, héroe de la Guerra de la Independencia, teniente coronel que luchó a las órdenes de José de Palafox, para que la Liga de Fútbol Profesional haya elegido la calle que lleva su nombre para urdir sus maniobras en la oscuridad?... El entremés que se han montado estos caballeretes, y que ha acabado restándole tiempo de cosas realmente importantes a la magistrada Purificación Pujol, ha sido de los que quitan el hipo: seis clubes contra el resto y el mismo presidente de la patronal que hace tres meses se opuso a la huelga de AFE por la falta de fechas en el calendario, apoyando ahora con una indignidad absoluta el parón de los clubes y, con objeto de cubrirse las espaldas, dejando correr por Madrid el rumor de que, en el caso de que la jueza desestimara finalmente la petición del G-6, podría convocarse una Asamblea de urgencia para replantearse el parón.

La pregunta es la siguiente: ¿Nos toman por tontos?... Y la respuesta es que sí. Sí nos toman por tontos. Entre los clubes que han dado la cara para oponerse a este vodevil no se encontraba el Atlético de Madrid y, sin embargo, Enrique Cerezo ha salido diciendo esta mañana que el paro liguero era un disparate. Sí, sí, un disparate que apoyó él. Y en cuanto a la nula voluntad negociadora por parte del Gobierno denunciada por Astiazarán, sólo diré una cosa: el aplazamiento de la deuda de 700 millones de euros que los clubes tienen con todos nosotros, y en la situación económica y social por la que atraviesa España en estos momentos, debería bastar para que los presidentes de los clubes en ruina, que son algunos, fueran besando el suelo por el que vamos pisando. Repito: que cierren o que abran, pero que paguen lo que deben.

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