El penúltimo raulista vivo

Los bien pagaos

A veces me pregunto cómo es posible que alguien del perfil de Angel María Villar Llona lleve más de un cuarto de siglo en la presidencia de la federación deportiva de más relumbrón de nuestro país. No es un tipo especialmente brillante, más bien todo lo contrario, ni tampoco se caracteriza aparentemente, y salvo que nos lo oculte a todos, por su locuacidad o habilidad a la hora de expresar sus pensamientos y, sin embargo, alguien podría incluso llegar a interpretar que es un hombre de éxito puesto que España ha sido dos veces campeona de Europa y también ha ganado un Mundial por primera vez en su historia. Yo creo que Villar lleva ahí desde el año 88 del siglo pasado precisamente porque nos conoce muy bien a los españoles y sabe que las polémicas tienen poca sustancia y suelen durar lo que un caramelo a la puerta de un colegio.

Villar no es brillante ni locuaz y tampoco suele prodigarse en los medios (probablemente por todo lo anterior) y sin embargo el periodismo deportivo ha renunciado a exigirle que cumpla con sus responsabilidades, de tal modo que el vasco utiliza la federación española de fútbol como si de su particular cortijo se tratara. Él sabía perfectamente que, como ya sucediera hace cuatro años en Sudáfrica, acabarían por conocerse las primas pactadas con los jugadores. Incluso es posible que, a dos semanas del inicio de la competición, las filtrara él mismo. No creo que Villar sea muy inteligente pèro sí es listo y le tiene tomada la medida a la polémica. La burbuja estalló el 5 de junio y España debuta el 13, tiempo más que suficiente para que se hubiera olvidado todo.

Los internacionales españoles cobrarán 720.000 euros por cabeza si conquistan el Mundial, el doble que sus máximos rivales por el título. Y no es un plus por el Mundial logrado hace 4 años puesto que en Sudáfrica sucedió lo mismo. Y lo que yo digo es que eso es vergonzoso en sí mismo (independientemente del carácter público o privado de la federación) en un momento como el que vive en la actualidad España. No ha habido, por cierto, desde el día en que se conocieron estas cantidades ni una sola declaración del seleccionador, sus ayudantes o jugadores acerca de este tema, ni una. Supongo que, como en tantas otras ocasiones cuando un asunto resulta espinoso, Del Bosque tendrá su opinión al respecto pero preferirá callársela: también él es consciente de lo que duran las polémicas en nuestro país.

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