El penúltimo raulista vivo

Lopetegui es el seleccionador de Villaristán, con capital en Piquelandia

Durante muchos años hemos oído a los villaristas repetir machaconamente eso de que "el fútbol" estaba con Ángel María Villar, como si el fútbol español fuera autónomo de la nación española, un Estado independiente con sus propias leyes, su moneda y sus embajadores repartidos por todo el mundo. Javier Clemente, que pagó la fianza de 300.000 euros para que Juan Padrón (que llevaba los últimos 30 años poniendo y quitando a los árbitros cuando a él le daba la gana si éstos no se plegaban a sus intereses, según se desprende de la transcripción de las conversaciones teléfonicas publicadas este viernes en Marca) saliera de la cárcel, era uno de los apóstoles de esa verdad que sólo estaba en poder de unos pocos elegidos y que se nos ocultaba al resto de españoles, que no estabamos a la altura: pese al clamor popular, "el fútbol" escogía a Villar.

Ahora, gracias a las escuchas de la Operación Soule, tenemos una idea bastante aproximada de cómo y gracias a qué métodos era elegido, una y otra vez, Villar como presidente de la federación. Algo olía a podrido en una organización que llevaba con los mismos dirigentes desde el año 1988 y, efectivamente, lo que se deduce de dichas conversaciones telefónicas es la existencia de una red clientelar de directivos intimidados que o bien apoyaban a Villar o eran automáticamente descendidos hasta los infiernos. Pese a todo, a pesar de la gravedad de las acusaciones vertidas contra Villar por parte de un juez de la Audiencia Nacional y aunque las filtraciones de la Operación Soule dejen en evidencia al aún presidente de la federación, Julen Lopetegui aprovechó el final de un partido de la selección para mandarle un abrazo muy fuerte a la persona que le puso ahí a dedo: "Sé fuerte, Ángel Mari". ¿Por qué lo hizo?... Pues lo hizo porque el interés de España va por un lado y el de los federativos, incluido el seleccionador, va por el otro.

No creo que nadie con dos dedos de frente esperase que Lopetegui dejara fuera de la lista de convocados a Piqué. Pero a mí el razonamiento del seleccionador nacional me resultó casi más ofensivo que el tuit del defensa central del Barça, que ya sabemos todos de qué va. El argumento de Julen, puesto ahí por el dedazo del excarcelado Villar, del que ahora se va conociendo cómo manejaba su chiringuito federativo, fue el siguiente: "No vamos a dejar que el ruido del exterior nos descentre de lo realmente importante, que es la clasificación para el Mundial". Pero, ¿a quién representa exactamente Lopetegui, a la federación o a la nación, a Villar o a España? Y ese extraño y molesto "ruido exterior", ¿de dónde procede, del espacio? ¿Fruto de qué se produce dicho ruido? ¿No lo ha provocado uno de sus jugadores al manifestarse públicamente en contra de la ley, la democracia y la Constitución y pidiendo a otros ciudadanos catalanes que hagan lo propio? Lopetegui no es seleccionador nacional de España sino de Villaristán, cuya capital es Piquelandia. Pase lo que pase, en el Mundial de Rusia mi selección no estará representada.

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