El penúltimo raulista vivo

Lo que sabemos cincuenta días después de la llegada de Setién...

El 14 de enero, o sea que hace cincuenta días, el Barcelona anunció la contratación de Quique Setién como nuevo entrenador en sustitución de Ernesto Valverde. ¿Qué sabemos cincuenta días después? Sabemos que la tan cacareada filosofía de Setién no ha calado y que en Barcelona, donde ya tiene cierta contestación, empieza a pensarse que no hacían falta estas alforjas para un camino que ha llevado al equipo desde el liderato que ocupaba antes hasta la segunda plaza de la Liga que ocupa ahora. Cincuenta días después sabemos que el Barcelona no juega mejor con Setién que con Valverde y que, en ocasiones, muchas últimamente, lo hace incluso peor. Cincuenta días después sabemos que un entrenador no puede darle por sí solo una vuelta de tuerca a un equipo que está físicamente desgastado y moralmente aburrido. También sabemos cincuenta días después que Setién no es, ni por el forro, Johan Cruyff (bueno, eso también lo sabíamos hace cincuenta días) y ni siquiera es Guardiola. Setién no es Cruyff porque Cruyff no abogaba por los pases en horizontal y sin sentido sino por la velocidad y el desmarque, que era el principio fundacional de su idea futbolística; y tampoco es Guardiola, que si fue más parecido a Cruyff que a Setién fue exclusivamente porque en su equipo tenía a Xavi, Iniesta y el mejor Messi, que la movían a toda velocidad; y para saber lo de que Guardiola era más Cruyff por los futbolistas que tenía en su plantilla, e incluso por los que no quiso tener como Samuel Eto'o, sólo hace falta darle un repaso al partido del otro día del City en el Bernabéu cuando, ante la presión alta del Madrid, el Manchester respondía con balones en largo.

Más cosas que sabemos cincuenta días después, por ejemplo que aquel viejo sueño de que con Setién iban a tener más minutos los Riqui Puig y Ansu Fati y menos los Vidal era sólo eso, un sueño y que además ha envejecido muy mal en algo más de un mes y medio. Puig sigue estando en el más absoluto de los ostracismos y Ansu Fati, la nueva perla del fútbol mundial, continúa siendo suplente y en ausencia de Suárez y de Dembélé. A Fati le ha pasado incluso por la izquierda Martin Braithwaite, que no ha venido precisamente de la cantera. Y, para acabar de arreglarlo todo, lo que también sabemos cincuenta días después es que Quique Setién, que no ha solucionado nada, que tiene al equipo peor clasificado en la Liga y que ya ha empezado a recibir críticas de sus propios jugadores, como pasó con Busquets el domingo nada más acabar el partido, tiene un segundo entrenador que se llama Eder Sarabia. De Valverde, que sólo ganó dos Ligas y una Copa en menos de tres años, no se supo que tuviera ayudante aunque seguro que lo tuvo; quiero decir que nunca supimos el nombre del segundo entrenador de Valverde y, si se supo, no se hizo tan maléficamente popular como se ha hecho el señor Sarabia... en estos escasísimos cincuenta días. Porque lo que también conocemos transcurrido ese tiempo es que Eder Sarabia, el segundo de Setién, retrató el otro día, que se sepa, a Semedo, a Piqué, a Arthur, a Ter Stegen... Hoy circula por Instagram una soberbia viñeta del humorista gráfico Yesnocse en la que se ve a un desquiciado Sarabia gritándole a Messi: "Tú, el número 10, haz lo que te hemos dicho"...

Hay quien, como mi admirado David Sánchez, sostiene desde la óptica culé que con once Sarabias el Barcelona habría ganado en el Bernabéu, pero a mí me parece que es justo al revés: con un Sarabia, y por cierto con otro Setién, el Barcelona perdió por 2-0 en el Bernabéu cuando, sin ellos dos sentados en el banquillo y muchos de los actuales jugadores en el campo, el equipo catalán llevaba, mal que me pese, los últimos seis sin perder y los cuatro últimos ganando. Con Ter Stegen, con Piqué, con Messi... el Barcelona ganaba, con Setién y con Sarabia ha perdido. Con Ter Stegen, con Piqué, con Messi y, por cierto, con Valverde y su segundo, que ahora mismo no sé quién es. Cincuenta días después conocemos todas esas cosas y desde hace cincuenta años sabemos que el fútbol es de los futbolistas y que el buen fútbol es de los futbolistas buenos. Decía Lippi que una mala idea bien transmitida puede convertirse en una buena idea, de lo que no existen referencias es de que una mala idea llevada al extremo, mal transmitida y peor aceptada por quienes tienen que llevarla a acabo termine convirtiéndose en otra cosa que no sea una desastre total y absoluto. Si Setién ata en corto a Sarabia y Messi ata en corto a Setién es posible, sólo posible, que el Barcelona pueda rescatar algo de lo que hoy apunta a naufragio. Si Sarabia toma el mando de las operaciones y Setién insiste en ser más guardiolista que el propio Pep Guardiola, la cosa acabará mal. O sea, bien para un madridista. Por lo tanto sigue galopando libre y salvaje por la banda, Eder, no te molestaremos más.

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