El penúltimo raulista vivo

De lo que se olvida Cerezo

Dinero, dinero, siempre a vueltas con el cochino dinero. Estoy convencido de que, a medida que se vaya acercando la eliminatoria de Champions, desde el Atleti nos torpedearán un día sí y otro también con el asunto del presupuesto y de lo complicadísimo que resulta para el club colchonero competir en igualdad de condiciones con un club tan rico y tan poderoso como el Real Madrid. El objetivo no es otro que quitarle presión a los jugadores de Simeone puesto que si pasan a semifinales habrá sido una heroicidad comparable a la de Eloy Gonzalo, el héroe de Cascorro, y si no lo hacen... habrá sido por el dinero. Cerezo tiene razón... y no la tiene; su frase "para igualar al Madrid se necesita más dinero" es incompleta porque para que el Atleti iguale al Real Madrid le harían falta, entre otros títulos de menor importancia, diez Copas de Europa.

Con diez Copas de Europa más en sus vitrinas el Atleti sería más parecido al Real Madrid y es también bastante probable que sus presupuestos fueran menos desiguales. Porque lo que olvida Cerezo es que el mayor o menor presupuesto de un club de fútbol tiene que ver con muchas cuestiones y no exclusivamente con el dinero. Así que, para igualar al Madrid, el Atleti necesitaría más dinero, más títulos, más aficionados y más impacto mundial, que es lo mismo que necesitaría, por ejemplo, el Sevilla para igualar al Atleti, el Celta para igualar al Sevilla, el Getafe para igualar al Celta, el Eibar para igualar al Getafe... y así hasta el infinito. La diferencia entre Cerezo y, por ejemplo, Carlos González, que es el presidente del Córdoba, el último rival del Atleti en Liga, es que después del 0-2 del sábado no se le ocurrió apelar al presupuesto para justificar la evidente diferencia que existe entre uno y otro mientras que a Cerezo, y, ya puestos, también a Simeone, que es el verdadero inductor, no se les cae de la boca.

Lo que Cerezo no va a conseguir jamás es que todos los clubes de fútbol sean iguales, del mismo modo que no son iguales Desde que amanece apetece y Ben-Hur. Siempre habrá diferencias, siempre. Y esas diferencias no se ven sólo en el tema presupuestario sino también en el campo. Por ejemplo: no tiene el mismo castigo que Arda Turan le arroje una bota a la cabeza al asistente del árbitro o que Orellana tenga la ocurrencia de lanzarle un trozo de césped a Busquets. Mientras que el turco salió indemne y todo el mundo se puso inmediatamente manos a la obra para elaborar rocambolescas teorías acerca de la intención real del jugador atlético, aportando incluso como prueba de la defensa las coordenadas exactas del botazo, al chileno ni siquiera le ha servido como eximente el hecho de tener el nombre de un conquistador español y su alocada acción acabó costándole la tarjeta roja directa. Turan, por cierto, no pidió perdón por aquello y, puesto que tan reprobable gesto sucedió hace dos meses y medio, ya hemos perdido toda esperanza de que lo haga. Claro que Turan dirá lo mismo que le dice Spencer Tracy a Katharine Hepburn en La Costilla de Adán: "¡Viva la diferencia!"...

A continuación