El penúltimo raulista vivo

Lo que Maradona quiere para su yerno

Supongo que a nadie se le escapará que detrás de la decisión firme de Sergio Agüero de abandonar el Atlético de Madrid para jugar la próxima temporada en el Real Madrid, en el Madrid o en el Real, se encuentran al menos dos de los dedos de la mano de uno de los dioses del fútbol mundial. Agüero está felizmente casado con una de las hijas de Maradona, Giannina; es, por lo tanto, su suegro y el abuelo materno del pequeño Benjamín Agüero Maradona. Es imposible que las conversaciones entre suegro y yerno hayan quedado reducidas al "pásame la sal" o al "qué rico está este bife"; uno de los tres o cuatro mejores futbolistas de la historia y uno de los actuales cinco o seis mejores delanteros del mundo habrán hablado de fútbol muchas veces, y ahí habrán salido el Real Madrid... y José Mourinho.

Un día de hace seis meses, Maradona se presentó de repente en Valdebebas para charlar un rato con su amigo Mourinho. Aquella mañana los fotógrafos se dieron un verdadero atracón. Al final, una de las mil facetas que Diego quiso destacar del entrenador madridista fue precisamente la de saber hacer una piña con sus jugadores, un bloque compacto ajeno a la influencia de directivos y periodistas, lo más parecido a un disciplinado ejército. A Maradona le fascina cómo trabaja Mourinho el aspecto psicológico de sus futbolistas y el rendimiento que extrae de ellos; no daba crédito, por ejemplo, al auténtico milagro que había obrado con Di María, que era un jugador en septiembre y otro muy distinto en noviembre: eso es lo que Maradona quiere para su yerno, detecta que se ha quedado estancado y, al nivel en el que se mueve el Kun, sólo ve posibilidades de mejora con el portugués al mando. Así de claro.

Puede que sorprenda que quien fuera santo y seña del barcelonismo allá por los años 80 vaya a aconsejarle ahora al marido de su hija que se marche precisamente al Real Madrid, más aún cuando los culés están atravesando sin duda su edad de oro. No es tan raro. Maradona no lo pasó nada bien en el Barça, tanto él como Schuster se sintieron maltratados por el presidente de entonces, que no era otro que José Luis Núñez (alguien le llamó "ilustre" el otro día en Futboleros... ¡Qué peligro tenía su ilustrísima!), y salió disparado hacia Nápoles, donde sí triunfó. Yo creo que Maradona se quedó con el sabor amargo de no haber podido jugar en el Real Madrid, y ello a pesar de que alguna ocasión hubo. Desconozco en qué punto está ahora mismo el "affaire Agüero", pero estoy seguro de que Maradona es el mejor abogado defensor del Madrid de su amigo Mourinho. Sabe muy bien lo que quiere para su yerno.

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