El penúltimo raulista vivo

Lo llamaban meritocracia

Del once titular del Real Madrid llamó la atención la titularidad de Essien y, sobre todo, la suplencia de Arbeloa. Álvaro, con quien la prensa deportiva española está cometiendo una falta de respeto total y absoluta por el simple hecho de alinearse del lado de Mourinho, se ha significado clarísimamente del lado del portugués y eso, como decía antes, le ha pasado y le sigue pasando factura. Pero en el partido probablemente más importante de la temporada para el Real Madrid, Arbeloa se cayó sorprendentemente del once inicial. Por sus obras les conoceréis: Mourinho no se casa con nadie (con nadie) y jamás antepone el interés personal al beneficio general. El partido contra el Galatasaray también fue perfecto porque Essien, que es habitualmente suplente pese a su magnífica relación personal con el entrenador, cumplió a las mil maravillas.

A Diego López también le estaban esperando a la vuelta de la esquina con los cuchillos afilados pero "desafortunadamente" volvió a estar sensacional bajo los tres palos. Nada habría satisfecho más a determinado sector del periodismo que un fallo garrafal de Diego, una cantada que hubiera dejado tiritando la eliminatoria. Mejor aún: que un error de Diego provocara la eliminación del equipo merengue en cuartos de final ante un rival claramente inferior. ¡Menudo sueño húmedo!... Pero Súper López está curtido en mil batallas y sabe abstraerse perfectamente de ellas cuando salta al campo. El Galatasaray, sobre todo en la primera parte, llegó a la portería blanca y Diego ventiló con solvencia todo el trabajo que tuvo. También fue por eso perfecto el partido contra los turcos.

Por cierto que de la suplencia de Pepe nadie dice ni pío. Antes Pepe era titular porque compartía nacionalidad y representante con el entrenador y no porque fuera, y siga siendo, un extraordinario defensa central, uno de los mejores del mundo. Pero Jorge Mendes ya no interesa ni preocupa tampoco el nombre del representante de Varane, que ha sido quien le ha quitado el puesto al portugués. Porque, aunque pueda parecerle mentira a más de uno, Pepe sigue siendo portugués a estas horas de la tarde... como Mourinho, que ha sido quien le ha sentado. Y le ha sentado en el banquillo simple y llanamente porque cree honradamente que ahora mismo hay un chavalín francés que está mejor que un curtido portugués. Fácil, ¿no?... Creo que lo llamaban meritocracia.

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