El penúltimo raulista vivo

Lleno, por favor: de Guardiola a Vilanova

Por su exageración melodramática, por su desbordado protagonismo informativo y la excesiva exaltación del personaje, transformado por sus "apóstoles" periodísticos en una suerte de semidiós, el anuncio de la marcha de Guardiola del Fútbol Club Barcelona me trajo ayer a la memoria el día en que se conoció la muerte de Steve Jobs, el creador de Apple. No comparo, por supuesto, a las personas sino a las situaciones, y es que yo eché sinceramente de menos este viernes a Howard Beale, el presentador de la cadena televisiva UBS que aparece en la película Network, pidiéndonos a todos de nuevo que nos asomáramos a las ventanas de nuestras casas pero no para gritar "¡estamos hartos!" sino para clamar, rogar, rezar, suplicar casi por la permanencia en el banquillo culé del sacrosanto Pep. Becerros de oro.

El conejo que Rosell escondía en su chistera no era otro que el nombre del sucesor del vaciado Guardiola al frente del primer equipo; y no se trata de otro que del lleno Vilanova, y si por algo me alegra especialmente la elección es porque ello significa que Tito está recuperado de sus problemas de salud. Durante cuatro o cinco meses se especuló insistentemente con que el adiós de Pep tenía absolutamente todo que ver con el estado físico de su segundo pero, para agarrar de los cuernos a un toro como éste, uno ha de estar y sentirse bien y a pleno rendimiento. Guardiola no se va, afortunadamente, del club por eso sino por un notable desgaste físico y psicológico que bien podríamos aderazar con las graves diferencias que mantiene con la directiva y la limpia que prevé habrá que hacer más pronto que tarde en la plantilla.

Es sin duda digna de ser reseñada aquí la campaña publicitaria que de la noche a la mañana han sabido poner algunos en marcha nada más conocerse el nombre del nuevo entrenador barcelonista. En realidad era Tito quien entrenaba, quien diseñaba los partidos, quien ejercía de "engrasador" con la plantilla, quien conocía a los jugadores. Por lo visto y oído, y del mismo modo que durante la etapa Valdano-Cappa en el Real Madrid, Guardiola ponía la cara y las frases, los trajes y el estilo, pero el auténtico "cerebro gris" de la operación era en realidad Vilanova, el hombre a la sombra. Digo yo que con algo habrá que tapar inmediatamente el inmenso vacío que deja Pep en el club catalán y qué mejor que hacerlo con Tito, rápidamente elevado a los altares.

No será tan divertido. O a lo mejor sí, quién sabe. Mucho antes de que estallara la III Guerra Mundial en el fútbol español, cinco meses y medio después de que José Mourinho llegara al fútbol español y en vísperas del primer clásico del portugués en el banquillo merengue, aquel que concluiría con el famoso 5-0, Vilanova arremetió casi con tanta dureza contra Mou como lo hizo en su día Valdano; ahí van unas cuantas perlas: "No hay nada de su juego que me llame la atención". "De los equipos de Mourinho no puedes esperar que sean estéticamente muy bonitos o jueguen muy bien". "No es bueno que los entrenadores sean protagonistas". "Mourinho es un entrenador de fútbol que nunca habla de fútbol". O sea, la misma escuela del "a Dios rogando..."

PD: Un buen amigo, antimourinhista por más señas, viene corriendo a contarme que Karanka acaba de decir que "La Liga ha existido sin Pep Guardiola"... "¿Cómo puede decir eso representando como representa al Real Madrid?", me pregunta retóricamente. Y es cierto que Karanka ha dicho eso, sí, pero ha añadido a continuación "lo mismo que sin Mourinho". La frase correcta, pues, del segundo entrenador blanco sería la siguiente: "La Liga ha existido sin Pep Guardiola, lo mismo que sin Mourinho". No es lo mismo, ¿verdad?...

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