El penúltimo raulista vivo

Little Big Horn

Supongo que algún día hará "crack". Imagino que llegará el momento en que los futbolistas no aguanten tanta presión y el Real Madrid encadene dos empates y una derrota seguidos y entonces Mourinho se quede absoluta e irremediablemente solo. Y, por mucho que me cueste reconocerlo, he de confesar que ayer, oyendo al entrenador del equipo, me pareció entrever que ya sí estaba deseando largarse de aquí, irse de España y continuar acumulando títulos a su estilo en la Premier o en el calcio. El domingo escuché que esta plantilla había ganado veintidós de sus últimos veinticuatro partidos oficiales, pero todo resulta vano cuando los cañones apuntan en la misma dirección. Se acaba de cerrar la primera vuelta de la Liga y el Real Madrid lleva 49 puntos, ha marcado 67 goles y ha ganado 16 partidos, pero el acoso es tal que juega cada encuentro como si fuera la batalla de Little Big Horn. Y llegará un día en que esto haga "crack" por supuesto.

Es fantástico: la afición del estadio Santiago Bernabéu, que es probablemente la más hiriente del mundo, estaba anestesiada hasta que se empezaron a escuchar pitos contra Mourinho, y entonces dejó de estarlo y recuperó la cordura. Es como si un Douglas DC-6 se hubiera dedicado durante año y medio a espolvorear gas anestésico antes de todos y cada uno de los partidos que el Real Madrid ha disputado en su casa y justo ayer el piloto hubiera caído enfermo y la gente se hubiera despertado de un largo letargo. Ahora que pitan a Mourinho, ahora que la opinión de un sector del público, desconozco si grande o pequeño, coincide con la de determinados líderes de opinión es cuando la afición ha dejado de estar ciega y sorda y ya no es un rebaño, una secta, lo peor de lo peor. Si gritas contra quien yo quiero que grites estás en tus cabales, de lo contrario eres un orate. Curioso, ¿verdad?...

Es todo mucho más sencillo: del mismo modo que en la famosa película de Sam Peckinpah El Jefe quería la cabeza de Alfredo García, aquí quieren la de José Mourinho. No se trata, claro, de algo futbolístico sino de un asunto moral y estético (su moral y su estética, por supuesto) y una cuestión de orgullo, un problema de prurito personal. Dos cosas más: el Athletic Club de Bilbao hizo un partidazo anoche... y perdió por 4-1 ante el Madrid; lo digo más que nada porque, de no haber visto íntegramente el partido, escuchando algunas críticas podría haber extraído la errónea conclusión de que había sido al revés; y otra: si es cierto lo que anoche dijo Ángel Rodríguez en Onda Cero y el club quiere desembarazarse cuanto antes de Pepe, en mi opinión se acelerará la desintegración de este proyecto. Y entonces vendrán Wenger, Benítez o Löw. Será divertido.

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