El penúltimo raulista vivo

Le lenticchie di Capello

Otro que sufre disartria como le pasa a Luis Aragonés. Al final esto se va a convertir en una epidemia. En El Tirachinas del jueves, el seleccionador nacional todavía pretendía convencernos de que él no había dicho lo que había dicho. Como insiste en tratarnos a todos de tontos, yo dejaré de llamarle sabio. Sabio, ¿de qué? A lo que íbamos: Capello también tiene disartria y no lo sabíamos. Cuando agradeció a los ultras su apoyo durante el partido contra el Levante no se estaba refiriendo, según él, a los ultrasur sino a todos los aficionados que animaron al equipo. Eso es, incluso, peor si cabe puesto que está llamando ultras a quienes no lo son por el simple hecho de animar al Real Madrid. Hubo compañeros míos que se sintieron ofendidos por el hecho de que Capello amenazara con ofrecer sus ruedas de prensa íntegramente en italiano. Yo, por mi parte, no puedo salvo animarle vivamente a que lo haga cuanto antes. Es tan musical la lengua italiana, tiene un tintineo tan especial y evocador, que acaba convirtiendo en poesía todo lo que toca. Ya que en el Madrid de Capello no existe fútbol, por lo menos que nos suene a Dante.

Capello trató de explicarnos el... come si dice? El itinerario, el recorrido, la storia del caso di Beckham. Y, sinceramente, no podría haberlo hecho peor. Sería de un profundo cinismo por mi parte si ahora, después de criticar la decisión de Capello de prescindir de Beckham, volviera a criticarle por contar de nuevo con él. No, no, qué va, no es eso. Lo que no entiendo es precisamente... come si dice? La intrahistoria. Eso es, la intrahistoria, que no me salía. Quique confía en Ayala a pesar de que éste haya anunciado que jugará en el Villarreal las tres próximas temporadas. Y Aguirre confía en Gabi aunque su jugador haya declarado que el 30 de junio se irá al Zaragoza. Tanto Quique como Aguirre podrán cambiar libremente de opinión de aquí hasta que finalice la temporada, pero, de momento, lo que no hacen es faltarles al respeto a sus jugadores desconfiando públicamente de ellos. Capello, y Mijatovic también, faltaron gravemente al respeto a Beckham por hacer exactamente lo mismo que luego hicieron Ayala o Gabi.

El caso es que, por una decisión profesional errónea de Capello, el Real Madrid perdió primero diez millones de euros por no vender a Ronaldo en el mes de junio, y ahora ha perdido a Beckham durante todo un mes. ¿Por qué? Poiché sì. Pero poiché sì no es una explicación lógica, ¿no les parece? Yo creo que Capello, que ya no es Capello, ha cedido a la presión del vestuario con tal de que los jugadores le saquen las lentejas del fuego. Porque, a todo esto, las lentejas se pueden quemar en Anoeta. O, para los amantes del idioma de Petrarca, le lenticchie possono essere bruciate in Anoeta. Musical, ¿verdad?
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