El penúltimo raulista vivo

Laso, flamante ganador del casting barato

Estoy de acuerdo con Sergio Scariolo en que el problema del equipo de baloncesto del Real Madrid no ha sido históricamente el entrenador. El problema del equipo de baloncesto del Real Madrid ha sido históricamente que nadie le ha hecho ni puñetero caso, y que, desde el fallecimiento de Mariano Jaquotot, ningún directivo ha tenido la sensibilidad necesaria para reconocer que, con respeto y dedicación, la sección puede ser una mina de oro para el club en lo que al prestigio deportivo se refiere. Si, por el contrario, al baloncesto del Real Madrid se le trata con desprecio, se recela de él, se le echa en cara constantemente que pierde dinero y se carece de la suficiente tranquilidad, pasa lo que ha pasado este año. Y, así, es mejor ir de frente y proponerles a los socios el cierre por derribo.

De acuerdo que esta temporada que acaba de finalizar ha estado inevitablemente marcada por la actitud decepcionante y cobarde de Ettore Messina, pero otras temporadas anteriores han estado marcadas por otras cuestiones distintas; y el denominador común de todos los fiascos blancos ha sido, en líneas generales, la falta de calidad de sus jugadores y, al contrario, la habilidad de sus rivales (y no me refiero únicamente al Barcelona, que ése desde luego) a la hora de hacerse con los servicios de buenos jugadores que luego explotan en la Liga ACB. La pregunta es: ¿Por qué el Real Madrid se muestra incapaz de hacer lo que sí pueden, por ejemplo, Power Electronic, Caja Laboral, Gran Canaria o BBB? ¿Es a eso a lo que se refiere Scariolo cuando habla de defectos estructurales de la sección?...

Ya no me atrevo a decir nada de Pablo Laso porque en su día metí la pata con Joan Plaza y aún hoy me lo continúan restregando por la cara. Sólo diré que no es un fichaje ilusionante para el banquillo madridista sino más bien todo lo contrario. A Florentino le ofrecieron ir a por Pesic, Repesa, Katsikaris, Pianigiani, incluso Obradovic... De la "zona media de la tabla" sonaron Pedro Martínez y también se barajó la posibilidad, que habría sido kafkiana, de recuperar al propio Plaza. Al final se ha optado por un hombre sin ninguna experiencia en equipos de cierta enjundia pero que cuenta con el apoyo decidido de Alberto Herreros porque le conoce de su etapa como jugador y sabe el carácter que tiene. Pero también tenía carácter Messina y salió corriendo a refugiarse en las faldas de mamá. Suerte para Pablo, flamante ganador del casting barato. Aunque lo que mal empieza...

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