El penúltimo raulista vivo

Las temblorosas manos de Javi Clemente

Es tan frágil y quebradizo el hilo de vida al que pretende aferrarse Jorge Valdano, que a uno le dan verdaderas ganas de aplicarle litros y litros de L'Oréal en sesión intensiva durante estos siete días. Pero que nadie se equivoque: al contrario de lo que puedan decir los titulares simplones y simplistas, el Real Madrid no está en manos de Javier Clemente... afortunadamente. Todos sabíamos que la Liga sería competidísima por arriba, que Laporta tenía un especial interés en demostrar que su "modelo", tan falso como él mismo, era capaz de imponerse sobre el campo al equipo del jugador más caro de la historia del fútbol, y que el Barcelona se dejaría pocos puntos por el camino. Llegó un momento en el que Pellegrini dejó de pensar en el campeonato para repetir como un loro que su objetivo era forzar al equipo catalán a ganar la Liga con 99 puntos, pero el Madrid también la tuvo...  

El Real, y ya lo reseñé aquí mismo en su día aunque con escasísimo éxito, perdió gran parte de la Liga en las jornadas 16 y 18. En aquel mes de enero salió al Reyno de Navarra y a San Mamés, y allí, ante dos equipos netamente inferiores y con el "plus" añadido de poder colocarse como líder, sólo fue capaz de sacar un punto tras empatar a cero con Osasuna y perder por la mínima ante el Athletic. Obvio es decir que con aquellos 5 puntos que se acabaron yendo por el sumidero y de los que nunca jamás volvió a tenerse noticia, el equipo de Manuel Pellegrini ya sería hoy matemáticamente ganador de la Liga. El Madrid fue incapaz de dar entonces un golpe de mano sobre la mesa con la autoridad necesaria que se le supone a un equipo que quiere ser campeón. Hace cinco meses pareció poco significativo, pero el Real, que se intuía que podía perder en sus enfrentamientos directos con el vigente campeón, no podía caer ante el equipo de Caparrós de la forma en que lo hizo.

De forma que el equipo blanco siempre lo tuvo en sus propias manos, lo que pasa es que acabó tirándolo por la borda. Clemente no quiere al Real del mismo modo que en el Madrid tampoco querrán jamás a Clemente. El ex seleccionador, y acaba de demostrarlo hace bien poco con Míchel a quien no perdona un artículo que el entrenador del Getafe escribió hace la friolera de diez años, tiene memoria de elefante y es tenaz en sus inquinas, pero el madridismo tampoco le perdonará al ex seleccionador que guillotinara de golpe y porrazo a la Quinta del Buitre sin una explicación medianamente razonable o su consabida fobia contra todo aquello que huela a merengue. Ahora, por esas extrañas circunstancias que se dan a veces en el mundo del fútbol, las manos de Clemente son las manos temblorosas de un hombre que pide públicamente a su amigo Villar que suspenda la Liga y que dice que no quiere enfadar demasiado al Barcelona; él lucha por evitar el descenso y el Madrid debió luchar en su día ante Osasuna y Athletic como si le fuera la Liga en ello. Porque, al final, le fue.
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