El penúltimo raulista vivo

La verdad del caso Capello

No sé por qué los presidentes de los clubes sienten esa malsana necesidad de mentirnos a todos. No sé a qué viene que Laporta, por ejemplo, diga que se enteró tarde de la "guerra de las dos rosas" que se había montado en su vestuario. Miente. Lo que sucede es que Laporta, que se enteró a tiempo, pensó que lo mejor en ese momento procesal sería no tomar partido ni por la Casa de Lancaster, encarnada por Ronaldinho, ni por la Casa de York, encabezada por Eto'o. Quiso ser neutral y la pifió. Pretendió esconder la basurilla debajo de la alfombra. En definitiva, no aprendió la lección de su máximo rival.

Laporta nos miente con una cosa y Calderón nos miente con otras. La penúltima mentira del presidente del Real Madrid hace referencia al inquilino del banquillo para la próxima temporada. Es un secreto a voces, un grito desgarrado diría yo, que Bernd Schuster sustituirá a Fabio Capello. Hace muchos meses que el alemán dejó de ser el tapado para quedarse descaradamente a la intemperie. El domingo sólo le faltó subirse en la grúa junto a Raúl para colocarle a La Cibeles las banderas de España y del Madrid, por ese orden. En una entrevista concedida a la revista de la federación alemana, el entrenador getafense dijo lo que sigue: "Estoy dispuesto. Desde hace tiempo me vengo preparando para entrenar al Real Madrid". ¿Más claro?

Calderón lo habría tenido más fácil sin la Liga. Para él habría sido más sencillo explicar a los socios que, después de no ganar nada y aburrir a las ovejas, se veía en la penosa obligación de prescindir del italiano para contratar al alemán. Pero resulta que Capello ha ganado la Liga, Mijatovic no quiere asumir el marrón de despedir al hombre que él mismo recomendó y Calderón no está dispuesto a poner la cara para que alguien pueda partírsela a la remanguillé. Si no fuera porque Miguel Ángel Portugal, ex del Racing, se incorporará a la secretaría técnica en el mes de julio, no me extrañaría nada que le endosaran al "nuevo" la responsabilidad de comunicar oficialmente la decisión.

De repente, Ramón Calderón tiene que ser presidente del Real Madrid. ¿Qué problema tiene Calderón con la verdad? La única verdad es que la primera opción de Calderón fue siempre Schuster, y que Mijatovic le convenció para traer a Capello. La verdad es que, durante ocho meses, Capello exterminó cualquier vestigio de fútbol en veinte kilómetros a la redonda del estadio Santiago Bernabéu. El Madrid de Capello ha jugado durante demasiado tiempo como un recién ascendido a Primera, mientras que el Getafe lo ha hecho como a los madridistas les gustaría que lo hiciera su equipo. Esa es la verdad, y Calderón, él y sólo él, debe afrontarla con pulso firme y explicarla con decisión. "En la mediocridad siempre gana Capello", dijo ayer Arrigo Sacchi. Se ve que le conoce muy bien.

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