El penúltimo raulista vivo

La sirena del coche de los bomberos

Les diré por qué pienso que no funciona del todo bien la sirena del coche de los bomberos. Dormía yo plácidamente la otra noche cuando, de repente, me desveló la sirena del coche de los bomberos. El incendio en cuestión no era otro que la "noticia" aparecida ese día en La Gazzetta dello Sport al respecto de la preinscripción de los hijos de José Mourinho en un colegio de Lugano a escasos 37 kilómetros de Appiano Gentile, el centro deportivo del Inter de Milán. Ese día sí funcionó la sirena del coche de los bomberos pero al siguiente dormí como un lirón y fue justamente en el desayuno cuando, casi por casualidad, pude enterarme de que Massimo Moratti había negado cualquier contacto con el entrenador del Real Madrid. Fue una verdadera lástima que los bomberos libraran justo el día que Mourinho confirmó que cumpliría su contrato.

Yo creo que si tengo el sueño cambiado es precisamente debido a que unas veces sí funciona a pleno rendimiento la dichosa sirena del coche de los bomberos y otras, sin embargo, no lo hace y el coche pasa en absoluto silencio. Por ejemplo: me di cuenta al instante del "incendio" provocado por Di Stéfano en el Marca cuando dijo que el Barça había sido un león y el Madrid un ratón, pero tuve que enterarme por pura casualidad de que el presidente de honor del Real Madrid había salido en defensa de Mourinho, opinando que el entrenador contestaba cuando le provocaban. Otra vez la dichosa sirena del coche de los bomberos. Y esa es la cuestión: que unos incendios son regados a tiempo y con profusión de elementos materiales y humanos, y otros no. ¿Por qué?... Por la dichosa sirena del coche de los bomberos.

Cuando leí el adjetivo "lamentable" en boca del catedrático Pellegrini creí que se estaba refiriendo a la eliminación copera del Madrid ante el Alcorcón, pero no, se refería a las semifinales de la Champions. Me enteré al instante de que Mourinho había dicho que la diferencia con su antecesor en el cargo consistía en que si a él le echaba Florentino jamás iría al Málaga; aquello causó un gran revuelo y una honda preocupación porque se consideró que el técnico del Real se estaba metiendo en casa ajena, y eso fue así gracias a que aquel día funcionó como es debido la sirena del coche de los bomberos, pero nadie parece ahora dispuesto a apagar con tanto ruido el "incendio" del chileno. Recelo de una sirena que a veces pita y a veces no, dependiendo del nombre, apellidos y dirección del afectado. Si les sirve para algo mi experiencia, al final he optado por comprarme mi propio extintor: ya no puedo fiarme de estos bomberos.

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