El penúltimo raulista vivo

La séptima dolorosa de Leo Messi

Al portavoz culé Toni Freixa tengo que darle en esta ocasión toda la razón del mundo cuando, preguntado por la ampliación y mejora del contrato de Cristiano en el Real Madrid y las posibles consecuencias que ello pueda desencadenar en la situación de Messi en el Barcelona, dice textualmente lo siguiente: "No decidimos en función de otros". Correcto. Es exactamente así. Y lo es simple y llanamente porque, en lo tocante a su máxima estrella, el Fútbol Club Barcelona carece del poder de decisión. El Barça no decide, deciden los Messi. Los Messi deciden cuándo, cómo y por qué tiene que cobrar más dinero Leo, y al presidente Rosell le consienten que asista al simbólico acto de la firma. Rosell firma y Messi continúa marcando las diferencias en el Barcelona. Y yo le daría (gratis) a Rosell el mismo consejo que el gángster Ladrillo le dio a su guardaespaldas: "Pensar te traerá problemas". No pienses, Sandro, limítate a poner tu nombre.

La negociación con Cristiano ha sido larga porque, y perdón por la redundancia de mi afirmación, resulta que se ha negociado. Supongo que el Real Madrid querría unas cosas y el jugador otras e imagino que al final se habrá alcanzado un acuerdo que satisfaga a ambas partes. Con Messi no existe negociación, tal es el poder que Leo tiene en el club. El padre de Messi sube al despacho del presidente, le informa de que, una vez más, ha llegado el momento de mejorarle el contrato a su chico, le presenta la "dolorosa" y, como sin la participación de Messi el actual Barcelona pegaría un bajón de incalculables consecuencias deportivas, Rosell firma. Firma pero no tiene capacidad de decidir, luego en esta ocasión no miente Freixa.

Desde algunos sectores de la Central Butifarrera se ha criticado la pompa y el boato del acto del otro día con Cristiano. Es cierto que el Real Madrid tiró la casa por la ventana, y el motivo es simple: Cristiano, que firmó un contrato cuando llegó hace cuatro años y que durante todo este tiempo no ha hecho sino corroborar día a día que es el futbolista más completo de todo el orbe, no había vuelto a cruzarse con Florentino Pérez para firmar nada. Con Messi el acto de la firma se ventila con una fotografía y punto porque ya ha visto mejorado su contrato seis veces en ocho temporadas. La próxima será la séptima, y Freixa tiene más razón que un santo: el día, la hora y, sobre todo, la cuantía no la decidirá el Barcelona sino los Messi. Jorge Horacio ya informará al club azulgrana de todos los detalles cuando lo crea conveniente.

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