El penúltimo raulista vivo

La resistencia

Me hago mayor. Llevo toda mi vida desternillándome con Primera Plana, El guateque, Con faldas y a lo loco, La vida de Brian, Le llamaban Trinidad, La extraña pareja, El sentido de la vida o El mundo está loco, loco, loco, loco y ahora resulta que no soy capaz de captar el fino humor inteligente de un programa de televisión en el que lo más audaz que se hace es, al parecer, preguntarle al invitado de turno cuánto dinero tiene en el banco. Más audaz, pero bastante más audaz, fue, por ejemplo, Javier Gurruchaga con Viaje con nosotros, que hasta se llevó al plató a un actor filipino, Hervé Villechaize, que luego acabaría suicidándose en su casa de Hollywood, para que hiciera de un Felipe González francés cuando sus compañeros del PSOE se referían a él como "dios"; y, antes que él, fue tremendamente irreverente Loco Rico, recientemente fallecida, que se sacó de la manga La bola de cristal y a la Bruja Avería; y antes que ella, el más transgresor de todos, el maestro Chicho Ibáñez Serrador y sus Historias de la frivolidad, en pleno franquismo. Por eso digo que me hago mayor y que o bien estoy envejeciendo mal yo... o lo está haciendo la televisión.

Sé que debería reírme con preguntas del estilo de "¿Cuántas veces has follado en el último mes?" y que la respuesta del invitado, que es Piqué, tendría que provocarme un colapso: "¿Cuentan las del Bernabéu?", pero no lo logro, me parece soez y chabacano, poco edificante, me parece un humor muy simple, muy fácil, al alcance del primero que pase por la calle. Me dicen que debo contextualizar. Debo contextualizar la frase de un futbolista del Barça que apoyó un contextualizado acto declarado contextualizadamente ilegal por el contextualizado Tribunal Constitucional diciendo que él tiene más dinero en su cuenta poco corriente que todo el presupuesto del Espanyol para esta temporada. Y ya contextualizo, ya; contextualizo todo lo que puedo y un poco más, contextualizo desde que me levanto hasta que me acuesto y, después de contextualizarlo todo bien contextualizado, la verdad es que me sigue pareciendo una absoluta falta de respeto sin gracia alguna.

Al bueno de Carlos Marañón, hijo del gran Rafa Marañón, ex jugador del Espanyol y del Real Madrid y un hombre serio y sensato dedicado a la información cinematográfica y alejado de todo este show, parece que tampoco le hizo ninguna gracia; ni le hizo gracia a Ander Mirambell, deportista olímpico en la modalidad de skeleton y en cuya tabla, por cierto, lleva la bandera de España. Ellos también carecen de sentido del humor. Debería hacerme mucha gracia que Piqué diga que Duro se la pone dura, pero yo prefiero frases del estilo de la que Jack Lemmon le dice a Tony Curtis cuando ven pasar a Marilyn: "Parece que lleva un motorcito". También debería reírme mucho y contextualizarlo todo cuando un periodista, para hablar del fichaje de Lucas por el Bayern, dice en un debate en la televisión pública (¡quién te ha visto y quién te ve!) que "no es lo mismo dos bolas negras que dos negras en bolas", pero no me hace ni pizca de gracia. Seguro que soy yo, que me hago mayor, felizmente mayor, muy mayor, irremediablemente viejo, un anciano... gracias a Dios.

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