El penúltimo raulista vivo

La que te espera, Hazard, es buena...

Preguntado por la que se avecina, Lucas Vázquez decía el otro día que se había faltado al respeto a la plantilla del Real Madrid, que en su inmensa mayoría integran aún los ganadores de las tres Champions consecutivas y cuatro en cinco años. No, Lucas, no; al Real Madrid se le viene faltando al respeto desde que el fútbol es fútbol y todo porque tiene 33 Ligas y 13 Copas de Europa entre otros títulos de menor importancia. Y eso se ve hasta en el lenguaje, el sentido de las palabras, que unas veces se utiliza de un modo y otras de otro. Hoy, y perdón por la autocita, como diría mi admirado Juan Pablo Polvorinos, he publicado en Marca la primera entrega del Ficcionario, nombre que he escogido del maravilloso cómic de Altuna y Trillo. El Balón de Oro, por ejemplo, es ese galardón individual serio que se entregó en los años 2009, 2010, 2011, 2012 y 2015, que perdió sin embargo todo su rigor en los años 2013, 2014, 2016, 2017 y 2018 y que, muy probablemente, vuelva a recuperar en 2019 la seriedad perdida en 2015. "Carácter" es lo que tiene este Barcelona de Valverde, virtud que pasaba a ser definida como "pegada" cuando la empleaba el Real Madrid de Bale, Benzema y Cristiano; mientras que el Barcelona supo sufrir ante el Liverpool, el Real Madrid del 0-4 en Munich era un grupeto de atletas reunidos para la ocasión.

La Champions, por ejemplo, es ese título que el fútbol le debía al Atlético de Madrid en 2014 y 2016, a la Juventus en 2017 y al Liverpool en 2018, y que ahora le debe al Barcelona en 2019, y todo ello a pesar de que está jugando en semfinales contra un equipo al que se le debía un año antes. ¿Qué es la Copa de Europa?... Pues la Copa de Europa es una competición menor si la comparamos con la Liga, mucho más sencilla de ganar, pero sólo lo es en los años 1956, 1957, 1958, 1959, 1960, 1966, 1998, 2000, 2002, 2014, 2016, 2017 y 2018; en los años 1992, 2006, 2009, 2011 y 2015, por ejemplo, la Copa de Europa era el título soñado y por el que cualquier club de fútbol del mundo mataría; ahora, en 2019, vuelve a ser así y la Copa de Europa vale el triple que la Liga. El estilo es ese conjunto de rasgos peculiares e innegociables que caracterizan el fútbol culé pero que pueden dejar de ser peculiares y sobre todo innegociables en cualquier momento; el otro día, siendo infiel a su estilo, el Barcelona pasó por la piedra al Liverpool como decía, y eso ha sido elogiadísimo por todo el mundo y definido como un modo inteligente de adaptarse a la nueva situación. Pero, ¿no era innegociable? ¿No lleváis dando la matraca veinticinco años con el modelo? ¿Ahora ya no importa? ¿Ahora se puede jugar cómo lo hacía el Real Madrid de Mourinho?

Más Ficcionario: la Masía es eso que no se toca... salvo cuando se trata de fichar a un jugador de 21 años procedente del Ajax por 75 millones de euros para tapar la progresión de otro de 19 nacido en Matadepera. De repente, Arturo Vidal, que es la versiíon enfadada de Gravesen, encaja en los planes de un equipo que considera una victoria tener más tiempo el balón que su rival; es la famosa posesión, que importa más que ganar... salvo cuando ganas sin tenerla, como ocurrió el miércoles pasado. Así que, querido Lucas, si del Real Madrid llegó a decirse que ganó la novena Cop de Europa de un modo vergonzante, a esta plantilla que ha tenido el atrevimiento de ganar tres seguidas se le puede decir de todo. Si me preguntas el motivo te diré que es la envidia; envidia pura y dura, pelusa, rencor, tirria, rabia... llámalo como quieras. Uno tiene que tener las espaldas muy anchas para atreverse a ser jugador del Real Madrid, y ahí tienes, Lucas, el caso de tu compañero Bale; lo penúltimo que le han llamado ha sido "viuda". La que te espera, Hazard, es buena...

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