El penúltimo raulista vivo

¡La que has liado, pollito Escañuela!

Si España ha descendido del Grupo Mundial de la Copa Davis tras 19 años en la élite no ha sido por la aptitud de su capitán, que está contrastada, ni por su sexo sino porque a nuestros mejores tenistas no les convino jugar contra Brasil y punto. Y Carlos Moyá no dimitió porque España bajara a Segunda sino porque esos mismos jugadores que dieron la "espantá" le habían garantizado, según parece, su apoyo incondicional. Moyá contó, pues, con su apoyo, sí, pero no con su presencia, y su ausencia en cuerpo, que no en espíritu, provocó la debacle final. Rafa Nadal trató de convencer infructuosamente a Charly, que si dimitió no fue por la derrota deportiva sino por la moral tras sentirse traicionado por algunos jugadores. Urge, por cierto, una reforma de la Copa Davis, una competición de prestigio incrustada en un calendario de locos y que, provocado por esto mismo, suele dar algún que otro disgusto a los teóricamente favoritos. Pero este es otro debate.

Fuera Moyá, que respondía al retrato robot de ex tenista de élite al que se premia con un cargo de prestigio pero que en realidad tiene poco poder de maniobra, el presidente de la federación española de tenis, José Luis Escañuela se inclinó por adoptar una decisión absolutamente heterodoxa nombrando por primera vez en la historia de ese puesto a una mujer, Gala León, para sustituir al dimitido capitán en un momento de gravísima crisis deportiva, y ese, y no el sexo de la nueva responsable, fue su principal error. Tiene razón Rafa Nadal, que además de ser el mejor deportista español de la historia es un tipo muy sensato, cuando afirma que hay un montón de ex tenistas varones que aún no han ocupado ese puesto y que estarían encantados de aceptar el reto. Aún así, ya sea León, tigre o pantera, sin el compromiso de nuestros mejores jugadores volverá a repetirse la debacle de Brasil.

Escañuela no erró al elegir a Gala porque sea una mujer, no, sino por escoger a una mujer por primera vez para un puesto que siempre han ocupado tradicionalmente hombres y hacerlo, además, justo en pleno huracán del descenso del Grupo Mundial. Pero Toni Nadal, que no es el mejor deportista español de la historia sino únicamente su tío, sí introdujo, por mucho que lo nieguen algunos colegas míos, el sexismo en todo este asunto al afirmar que no veía normal la presencia de una mujer dentro de un vestuario de hombres. Si Toni se hubiera ceñido al debate técnico, si hubiera explicado que Gala no conoce bien el circuito masculino ni tampoco a la mayoría de los jugadores, empezando por su propio sobrino, todo habría sido muy distinto.

La crítica de Toni Nadal es coherente con una situación real y es que, llamándose del mismo modo y jugándose ambos con una raqueta, pelotas y las mismas reglas, el tenis masculino y el femenino son deportes distintos. Si Gala León fuera una profunda conocedora del circuito masculino y no se hubiera limitado a lo largo de su trayectoria como directora deportiva a cruzar con los Nadal, Ferrer o Robredo más allá de un cortés "hola" y "adiós", su nombramiento sería lógico... pero no es así. Pero si ahora resulta que la nueva capitana no dirige la primera eliminatoria de Copa Davis y, por lo que sea, Escañuela decide que sea un hombre quien se siente en la silla, todo el mundo creerá, gracias a la lamentable referencia del vestuario hecha por Toni Nadal, que se ha prescindido de ella por las presiones machistas. Y el verdadero problema, que es el descenso, a un segundo plano

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