El penúltimo raulista vivo

La posverdad del Barça que se llevó por delante a Mourinho

Del mérito que tienen los competidores del Barça en Europa puede dar buena fe (y reciente, además) el París Saint Germain, al que Aytekin ha sacado a empellones del sorteo del pasado viernes: "¡niño, deja ya de joder con la pelota!". Ganar una Copa de Europa estando este Barça, que además de unos fantásticos jugadores goza del favor arbitral, es muy difícil; conquistar dos en tres años constituye un monumento al compromiso y a la resistencia ante la adversidad. Eso en Europa, en España ni les cuento. Ayer se supo que, mientras el Real Madrid bate todos los records positivos (lleva 49 partidos oficiales seguidos marcando goles y amenaza el registro del Bayern que se tiró 61), el Barça hace añicos todas y cada una de las marcas históricas negativas: en las primeras 28 jornadas de Liga, el equipo catalán aún no ha recibido ni un solo penalti en contra y ninguno de sus jugadores ha sido expulsado, cuestión ésta que no sucedía desde la temporada 1970-1971, hace casi medio siglo.

Del mismo modo que lo de Aytekin no fue normal, este nuevo dato tampoco lo es. No es normal que a un equipo no le piten penaltis en contra. No es normal que ninguno de sus jugadores sea nunca expulsado. No es normal. Ojo, no hablo de conspiraciones sino de una tendencia clara y objetiva: el Fútbol Club Barcelona es mejor tratado que el resto de participantes en las competiciones europea y nacional. Es un hecho. Son números. Y los números no se discuten. Del mismo modo, resulta harto improbable que a lo largo de 28 jornadas de Liga no se haya producido ninguna jugada merecedora de que se pite penalti contra el Barça u otra en la que un jugador culé haya debido salir del campo antes de tiempo. Esta tendencia arbitral, unida al ambiente irrespirable de las transmisiones, con un periodista saliendo con una bandera azulgrana antes de un partido, otro tildando de "sospechoso" que Zidane mantenga en el campo a Gareth Bale y el realizador haciendo de su capa un sayo, convierten el liderato del Madrid en algo extraordinariamente meritorio.

Aytekin eliminó al Paris Saint Germain y el Barça podrá jugarse ahora los cuartos con la Juve. Y, en España, el equipo de Luis Enrique no ha sufrido ni una expulsión ni un penalti en contra en lo que llevamos de Liga, cuestión ésta que no sucedía desde que emitían Plinio en Televisión Española. Pues bien: del mismo modo que el secesionismo catalán, pillado in fraganti con las manos en la masa, continúa repitiendo el eslogan de "España nos roba", al Barcelona cabe atribuirle el indudable mérito de haber conseguido transmitir la idea de que, lejos de ser el más beneficiado, tal y como apuntan los hechos, es el más perjudicado: protestan contra la UEFA, que les protege, y cargan contra Tebas, que acaba de convertir en dios a Messi con el consiguiente mosqueo del Español, y contra Villar, a quien un vicepresidente de Laporta atribuyó el tristemente famoso "saldo arbitral". Es la posverdad del Barça que todo lo arrolla: se llevó por delante a Mourinho y te permite sobrevivir siempre y cuando no des demasiado la lata.

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