El penúltimo raulista vivo

La posición del señor embajador

Lo que hace cinco días parecía una broma pesada de Raúl en Vanity Fair ("Me alegro cuando el Barça gana Copas de Europa"), y hace cuatro tenía toda la pinta de ser un error de transcripción en toda regla de El Larguero ("Cuando el Barça gana la Copa de Europa me alegro") se ha convertido por último en un ligero bisbiseo, un molesto soniquete, un no sé qué que qué sé yo que nos llega desde la gala de presentación de la edición digital del diario As en Estados Unidos ("Cuando el Barcelona gana la Champions me alegro"). Como los raulistas no damos crédito (o al menos yo no doy crédito, no quiero hablar en nombre de Dieter Brandau, último raulista vivo acreditado) echamos balones fuera y seguimos preguntándonos qué habrá querido decir Raúl exactamente al pronunciar las tres frases anteriormente citadas, y tratamos de encontrar alguna contradicción entre ellas.

Veamos: la primera vez dijo "Me alegro cuando el Barça gana Copas de Europa". Bien. Haya calma. Analicemos. ¿Podría acaso estar refiriéndose al Barça de balonmano?... El hecho seguiría siendo dolorosísimo pero el deporte en cuestión (el handball del José Luis Núñez condenado a 6 años de cárcel por pagar sobornos a inspectores de Hacienda) amortiguaría ligerísimamente el crochet que Raúl ha dirigido inopinadamente a la mandíbula del madridismo, que aún anda grogui por la lona. La segunda vez dijo "Cuando el Barça gana la Copa de Europa me alegro". Ojo que la interpretación puede ser la misma que la vez anterior: el handball del condenado Núñez, otrora ejemplo del directivo modelo. Y en cuanto a la tercera ("Cuando el Barcelona gana la Champions me alegro"), ¿podría estar refiriéndose a la Barcelona inglesa, la que está cerca de la costa de Cornualles? ¿O a la Barcelona siciliana? ¿O a las cuatro Barcelona francesas? ¿Podría acaso estar refiriéndose a Barcelonne, en el departamento del Drôme, a 16 kilómetros de Valence? ¿O a Barcelone-du-gers? ¿O a Barcillonette? ¿O a Barcelonette?... Lo mismo se refiere a la Barcelona de Venezuela o a la de Puerto Rico, qué sé yo...

Me agarro a un clavo ardiendo, lo sé. Sí porque a la tercera fue la vencida y Raúl dijo lo que yo intuía desde el principio y temía desde la primera vez que se pronunció al respecto: "Mi posición como embajador de la Liga en Estados Unidos y bla bla bla..." ¡Así que era la posición del señor embajador!... ¿Y qué "posición" es esa que obliga a Raúl González Blanco, emblema del madridismo, a decir que él se alegra cuando el Barcelona de Cataluña gana una Copa de Europa? ¿Está esa posición en el kamasutra? ¿Es la posición de la araña? ¿O la del ascensor? ¿Es el 69?... Decía el otro día Guti que él seguía pensando que Raúl no decía la verdad, pero es que esa interpretación sería incluso más dañina aún para Raúl: ¿Mentir? ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Por un sillón de embajador a la vera del Rey Sol Tebas?... Sencillamente no doy crédito. Además de mostrar su barcelonismo, a lo largo de estas entrevistas Raúl ha dicho algo más: "No descarto ningún puesto en el Madrid, ni el de presidente". Yo ya tengo su eslogan de campaña: "Raúl, tot el camp es un clam". Barres. Seguro.

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