El penúltimo raulista vivo

La pelota de Benzema está en el tejado de la afición

Como no podía ser menos puesto que no soy ciego ni tampoco me considero demasiado tonto, constato el hecho cierto de que la temporada de Karim Benzema no está siendo buena. Ahora vuelve a hablarse elogiosamente de la BBC después del partido contra el Alavés del sábado pasado pero hace dos días había que vender a Bale, expatriar a Benzema y jubilar a Cristiano. Fútbol. Tan cierto es que Benzema no está haciendo su mejor año como que el 9 del Real Madrid nunca ha sido el delantero centro convencional, un goleador al estilo de los Santillana, Hugo Sánchez o Zamorano. Todos esos datos son incuestionables porque son ciertos, pero no son menos ciertas otras dos afirmaciones más: desde que llegó, allá por 2009, todos y cada uno de los entrenadores del Real Madrid han contado con Benzema; y otra más, a Cristiano, que es el 9, el 10 y el 11 del Madrid, le gusta jugar al lado de Karim. No es tonto.

La temporada está siendo horrible en cuanto a los títulos se refiere porque el Real Madrid sólo ha ganado tres hasta la fecha, a saber la Supercopa de España, la Supercopa europea y el Mundial de clubes, y porque el equipo ya está fuera de la Copa y con opciones remotas de luchar por la Liga, pero los haters de Benzema, sus odiadores profesionales, atribuyen al delantero francés un poder maléfico que yo le niego absolutamente. Ni toda la culpa es suya ni una Liga o una Copa se pierden por un solo futbolista. Karim es como el Guadiana, que aparece de vez en cuando, pero incluso cuando lo hace, incluso cuando aparece como sucedió este sábado, se le afean sus paréntesis entre una buena actuación y otra. La gran pregunta que debe hacerse un aficionado madridista sigue siendo la siguiente: ¿Cómo se recupera a Benzema?

Simeone, por ejemplo, ha recuperado al mejor Griezmann ofreciéndole todo su apoyo, diciendo en público que si él fuera aficionado intentaría hacer todo lo posible para que el delantero francés siguiera el próximo año y quemando en la pira funeraria a Torres. Ese mensaje caló entre la afición, que respaldó a un jugador que se sabe más fuera que dentro del Metropolitano, y Antoine está volviendo a ser aquel futbolista que sí podía comer en la misma mesa que Cristiano, Messi o Neymar. CR7 entendió el otro día que tenía que lanzar un mensaje al Bernabéu y lo hizo cediéndole a Benzema el penalti que supuso el 4-0 definitivo. La pelota está ahora en el tejado de la afición: apoyar a Benzema o hundirlo definitivamente. Yo, conociendo el percal, apuesto por esto último: irán ansiosamente a por él al primer fallo, buscarán afanosamente su yugular. Una mala idea porque, al menos hasta mayo, Karim es el 9 del Real Madrid. Y quién sabe si más allá.

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