El penúltimo raulista vivo

La panza que avanza

La gripe dura una semana con tratamiento y siete días sin él... salvo en el caso de Leo Messi. Por partes: a mí me parece que lo que diga o deje de decir Messi no tiene por qué enfadar a Patxi Izco o afectar al equipo que preside; si yo fuera el máximo responsable de Osasuna me inquietaría mil veces más que mi propio entrenador, el entrenador al que yo pago, confesara en la víspera de un partido (cualquier partido, ante cualquier rival y en cualquier campo del mundo) que había que ponerse a rezar cuanto antes a San Fermín para evitar una goleada que el hecho de que Messi y Guardiola fingieran, si es que lo han hecho, una enfermedad que en realidad no existía, si es que no existía. Por algo muy parecido a lo que dijo Mendilíbar pusieron de patitas en la calle a Schuster cuando dirigía al Real Madrid.

También me parece absolutamente legítimo que los entrenadores empleen todas las artimañas que estén a su alcance, lo que no entiendo del todo bien es la necesidad que Pep tenía de hacerlo precisamente contra Osasuna, un equipo que llegaba rendido, y en un partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey; puede que fuera eso precisamente lo que sonara a cierto cachondeíto en Pamplona. Pero, ¿por qué se clasifica como una broma de mal gusto el que Guardiola y Messi puedan jugar con una enfermedad imaginaria y no el que Pep diga en la rueda de prensa anterior al partido que Osasuna es poco menos que un equipo temible del que no se fía lo más mínimo?

Del extraño caso de la gripe fantasma de Messi y de su repentino dolor de panza, derivado posteriormente en un dolor "de huevos" para el presidente Izco, infiero dos cuestiones más, y ninguna de ellas resultan en realidad novedosas, de forma que si lo prefieren pueden dejar de leer aquí mismo; la primera es que quien realmente manda en el Barcelona es, muy por encima de Rosell, el propio Guardiola, y que quien manda en la primera plantilla culé es, muy por encima de Guardiola, el mismísimo Messi; la segunda es que no puedo evitar preguntarme qué pasaría si Mourinho dijera el próximo martes 10 de enero por la mañana que Cristiano no iba a jugar el partido de vuelta contra el Málaga debido a una inoportuna gripe, luego apareciera el delantero portugués en el banquillo, saltara al césped en la segunda mitad y marcara dos goles. ¿Un nuevo caso de Prostitución Intelectual Terminal?

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