El penúltimo raulista vivo

La marca negra de Platanito

Creo que Platanito entró el otro día a gatas, escondiéndose de la prensa, a la comida que tenía prevista con Ramón Calderón, vicepresidente oyente del Atlético de Madrid. La negociación de Calderón con el presidente de la UEFA en defensa de su amigo del alma Cerezo fue ardua y compleja y duró exactamente quince segundos, a la conclusión de los cuales Platanito, Calderón y el presidente de la Juve se pusieron manos a la obra. Todo en la organización que preside Platanito huele a chamusquina, pero mientras los grandes clubes europeos (y el Real Madrid es el más grande) le bailen la cachumba por miedo o por pereza, no habrá absolutamente nada que hacer. Por la rendija de esa división se cuelan los Platanitos que en el mundo del fútbol han sido y, por lo que me temo, seguirán siendo.

Si yo fuera un mal pensado, que no lo soy, interpretaría al instante la actuación de anoche del árbitro danés Bo Larsen como un mensaje dirigido precisamente a Cerezo: "no hagas demasiado ruido con los falsos minusválidos, Enrique, porque aquí mando yo". Este "que parezca un accidente" futbolístico coincide casi en el tiempo con la aparición del susodicho Platanito en la portada del diario Marca cantando a los cuatro vientos que el Madrid es el mejor club del mundo. Está claro que lo suyo no son las declaraciones a la prensa: el otro día advirtió en un periódico francés de que al Atlético le caería todo el peso de su ley, (independiente por supuesto) y hoy se declara un admirador del Real Madrid, en la misma línea del curioso Pape Diouf, presidente del Olympique de Marsella, que declaró el viernes pasado que ellos ya habían jugado sin problemas en el estadio Santiago Bernabéu, pero que se trataba, claro, del Real Madrid y no del Atlético.

La UEFA nos vigila. Controla todos y cada uno de nuestros movimientos. Nos investiga. Quiere saber con quién entramos y con quién salimos, y a dónde vamos. Pero, ¿quién vigila a la UEFA? ¿Quién controla a Platanito? ¿Quién le pone el cascabel al gato viejo y gordo que vive en Nyon?... Al comienzo de La isla del Tesoro, el ciego Pew le entrega al capitán la marca negra; inmediatamente descubrimos que se trata de un antiguo código pirata que te advierte que estás próximo a morir. Si yo fuera un mal pensado, que no lo soy, interpretaría que la entrevista que Platanito concedió a La Provenza, el arbitraje de Larsen de anoche y las declaraciones aparecidas hoy mismo en el diario Marca son tres marcas negras que la UEFA ha decidido enviar por correo urgente a los dirigentes rojiblancos. No les contaré cómo acaba La isla del tesoro, pero sí estoy en condiciones de decirles, sin destripar la novela, que el capitán Billy Bonnes muere al instante.
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