El penúltimo raulista vivo

La mancha negra de Gianluca Rocchi

El "momento prohibido" al que se refería Mourinho fue cuando Pepe "le rompió la tibia y el peroné a Alves". El entrenador del Real Madrid acaba de cumplir sus primeros cien partidos de Champions y se sabe permanentemente vigilado, acosado casi, por una organización, la UEFA, presidida por un hombre, Michel Platini, que no piensa perdonarle a él la ofensa de dudar de su honorabilidad y a Florentino Pérez el intento de cerrarle el garito liderando otro proyecto de competición más serio y profesionalizado. En este contexto, la designación de Gianluca Rocchi, un árbitro que ya se las tuvo muy tiesas con el portugués cuando éste era entrenador del Inter de Milán, sólo cabe ser definida de provocación, de ahí justamente que anoche Mourinho nos decepcionara a los fans de su perfil-James Cagney ofreciéndonos, yo pienso que adrede, el de un hombre arredrado por las posibles consecuencias.

La de Rocchi, que por no llegar ni siquiera llega a Roque III, no es por supuesto la primera mancha negra que la UEFA ("¡Ron, ron, ron, la botella de ron!") le entrega en mano a Mourinho y, por lógica extensión, a su club, el Real Madrid. Y en mi opinión tampoco será la última. Anoche fue Rocchi y mañana será otro. Porque el problema es únicamente uno: el respeto o, centrándonos en el caso que nos ocupa, la ausencia de él. Platini no respeta al Real Madrid, club fundador de la Copa de Europa y el único que tiene en sus vitrinas nueve títulos de dicha competición, tomándole una y otra vez y otra más por el auténtico pito del sereno. Decía Víctor Hugo que el sufrir merecía respeto, pero que el someterse era despreciable. Lo de ayer en el Etihad Stadium pasa de castaño oscuro pero también sobrepasa ampliamente al amordazado Mourinho, lógicamente preocupado de lo suyo que consiste en mejorar el rendimiento de su plantilla.

De forma que el Real Madrid Club de Fútbol (o sea sus máximos responsables) se encuentra en la dolorosa pero atractiva encrucijada victorhuguiana de continuar recibiendo en silencio el carromato de manchas negras que a buen seguro ya tienen preparado para él en Nyon o bien rebelarse volviendo a liderar aquel viejo proyecto de otra Copa de Europa paralela. La institución que dirige Platini tiene 58 años mientras que la presidida por Florentino Pérez casi la dobla en edad. El Real Madrid es más viejo, más sabio, más poderoso y bastante más potente que UEFA y FIFA juntas. Someterse no puede ser nunca y en ningún caso una opción plausible para el mejor club del siglo XX. Por lo demás, tampoco es la primera vez que el club blanco se cita con la historia. Y, todo sea dicho de paso, siempre ha acabado ganando el pulso.

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