El penúltimo raulista vivo

La maldición de los veinte

Busque usted la palabra "justificación" en Google y le saldrá la cara de Ettore Messina. El jueves, por primera vez en mucho tiempo, ni siquiera vi el partido del Palau, y eso que, como comentaba el otro día, yo soy casi más del baloncesto que del fútbol. Ojo, he dicho casi. Un día le perdí la vista al actual Real y, transcurrido un tiempo, me encontré con la agradabilísima noticia de que lideraba la Liga ACB; ni más ni menos que la ACB. No sé cómo ni por qué ocurrió aquel bendito milagro puesto que, como les decía, le había perdido la vista al equipo después de una de sus conocidas bajas psicológicas en un partido de la Euroliga: la paciencia tiene un límite. El caso es que el Real Madrid llegaba líder al Palau, y lo hacía para enfrentarse al Barcelona más irregular de los últimos años, un equipo con las bajas de Pete Mickeal y Basile.

En otros tiempos, en los tiempos de Martín por ejemplo, el Real habría hecho sangre por ahí. Mickeal ha sido una de las claves del éxito del Barcelona mientras que Basile, más intermitente desde mi punto de vista, es un jugadorazo que si tiene la mano tonta te puede ganar él solito el partido. Por muy buenos que fueran Ingles y Anderson, que seguro que lo serán porque el Barcelona ficha bien, no podían serlo tanto como los otros. Pascual, que le tiene cogida la medida a Messina, salió además de inicio con Perovic, y cuando, tomando una cervecita con Rubén Uría y Omar Candelas en El Independiente de la calle Alcalá miré hacia el televisor, ¡el Madrid perdía por viente!... Por veinte otra vez. De nuevo por veinte. Veinte de nuevo. La maldición de los veinte.

Habrá quien piense que este artículo habría tenido lógica el jueves. Es posible. Si lo escribo ahora fue por la tangana posterior que se organizó en el blog acerca del sentido práctico que tiene mantener una sección que no hace más que dar disgustos y perder dinero. Pero peor que lo del Palau fue lo de Charleroi: 16 de 55 en tiros de dos y un triple de 15 intentos; entonces sí que creí sinceramente que el Real Madrid no podía ir por ahí arrastrándose y que Florentino tenía dos opciones: desmantelar la sección o irse a Estados Unidos a por cinco NBA, uno por puesto. Messina está tocado pero, según me cuentan, Pérez sigue enamorado deportivamente de él. El italiano (8 derrotas de 9 en sus enfrentamientos con el Barcelona) explicó que el Madrid tenía que aprender a jugar esos partidos. Y Juan Carlos Sánchez, responsable de la sección, añadió que el equipo estaba haciéndose. Aprendan y háganse cuanto antes, caballeros, porque ustedes han cruzado la línea roja. El Real Madrid no puede ir por ahí arrastrándose. Y llegará el día en que Reyes y Llull también se cansen de poner la cara para que se la partan. ¿Eh Garbajosa? ¿Eh Velickovic?... En juego está el futuro de la sección.

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