El penúltimo raulista vivo

La "ley Henry" y algunas casualidades de la vida

Al Gobierno le habría encantado que la ley que permite a los contribuyentes residentes fiscales en España tributar como no residentes al tipo general del 25% y sólo por las rentas españolas, frente a los tipos de gravamen de hasta el 45% que han de aplicarse los contribuyentes residentes, que además tributan por su renta mundial, hubiera sido conocida como la "ley Foster" en vez de la "ley Beckham". El objetivo de la ley no era otro que captar por un instante la atención de los mejores profesionales mundiales, de tal forma que para ellos resultase fiscalmente atractiva la idea de levantar la tienda de campaña y trasladarla hasta aquí. Si el arquitecto Norman Foster, autor por ejemplo de la reconstrucción del Camp Nou, hubiera decidido trasladar la oficina Foster and Partners de Londres a Madrid o Barcelona, el Gobierno sería feliz. Pero de la ley se han beneficiado básicamente los talentos deportivos y especialmente los clubes de fútbol españoles, de ahí que a David Beckham le tocara también el sambenito de dar nombre a una ley que, en un momento de crisis como el actual y en un país que supera con creces los 4 millones de parados, no resulta demasiado popular.

Las intenciones de la ley no eran malas pero se han ido pervirtiendo por el camino, aunque haya que añadir a continuación que la ley no la aprobó David Beckham sino que la sacaron adelante los partidos políticos españoles. Beckham habría seguido siendo millonario en Londres, Madrid o Madagascar. Por otro lado, la "ley Beckham" es también la "ley Kaká", la "ley Cristiano Ronaldo", la "ley Henry" y, por supuesto, la "ley Ibrahimovic". El bautizarla como "ley Beckham" podría inducir a alguien al error de pensar que fue aprobada por los "padres de la patria" sólo para que Florentino Pérez pudiera fichar al jugador inglés: nada más lejos de la realidad puesto que de esa ley se benefician absolutamente todos, desde el primero hasta el último. Quiero decir con esto que Ibrahimovic, que es de Malmoe, también cotizará al tipo general del 25% mientras que Puyol, que es de La Pobla de Segur, lo hará al 45% y, sin embargo, no he oído ayer a Joan Herrera, portavoz de Iniciativa por Cataluña Los Verdes, recordar que su propuesta de atenazar fiscalmente las fichas de los futbolistas también afectaría al nuevo fichaje del Barcelona. Será una casualidad. Yo creo que lo más justo sería rebautizar la ley y llamarla "ley Henry" puesto que de ella sigue beneficiándose aún el francés mientras que el inglés tributa ahora en los Estados Unidos de América. Haré eso, la llamaré "ley Henry" desde este momento.

Por muy despacito que lo explique Joan Laporta, muy pronto que se levante y muy tarde que se acueste, Ibrahimovic ha costado más o menos, millón arriba o millón abajo, lo mismo que Kaká. Y eso siendo extraordinariamente generosos. Y, al igual que Herrera no ha saltado todavía por la "ley Henry" de la que se va a beneficiar tan escandalosamente Ibrahimovic, no he visto tampoco que Joan Ridao, que es el secretario general de Esquerra Republicana de Cataluña, se haya abalanzado hacia un micrófono o una cámara de televisión para decir lo que dijo sobre el fichaje de Cristiano Ronaldo. Dijo esto: "es un debate en el terreno de lo ético y lo moral; rompe el mercado y las reglas de lo que debería ser algo más normal y en parámetros más humanos". ¿La distancia entre la ética y la estética son 30 millones de euros? ¿Es ético que el Barça fiche a un jugador por 60 millones de euros y no lo es que el Real Madrid contrate a uno por 64 o por 100? ¿Y no resultaría bastante más ético y desde luego mucho más estético que los políticos no hablasen pensando más en la clientela que ha de mantenerles en el poder que en los intereses reales de los españoles?... Será una casualidad o será que todo esto les ha pillado de vacaciones pero ni Herrera ni Ridao han puesto hasta el momento el dedo en la llaga de Laporta. A lo mejor es que eso no vende en Cataluña.
A continuación