El penúltimo raulista vivo

La jojoya del jejeque

Han sido unos días terribles. Y las mil y una noches que he pasado ni las cuento. En sueños se me aparecían Peter O'Toole, Omar Sharif, Anthony Quinn y Alec Guinness -el reparto casi al completo de Lawrence de Arabia- en la famosa escena de la explosión del tren, sólo que el tren no era en realidad un tren sino el mismísimo estadio Santiago Bernabéu, y la explosión no estaba controlada como sí ocurría en la película de David Lean, por lo que del histórico campo, mi campo, del Real Madrid, mi Madrid, ni siquiera quedaba en pie la primera piedra que, allá por el mes de octubre del año 1944, se plantó siguiendo las instrucciones de Monasterio y Soler. ¿Para qué narices querría el Real Madrid un jeque?... Ya he contado muchas veces que Samuel Bronston quiso tirar abajo las Murallas de Ávila para darle más realismo a una escena de Orgullo y Pasión; desde Patrimonio Nacional tuvieron que ponerse en contacto con el productor de El Cid y 55 días en Pekín para decirle que Ávila no se rendiría al fuego americano. ¿Pretendería lo mismo?...

Ha sido para mí un auténtico alivio conocer a través de la página web del diario As (bien es cierto que el desmentido, pequeñito, pequeñito, casi minúsculo, inapreciable a simple vista, aparecía debajo de una información que iba debajo de otra que iba más abajo aún, y ha durado lo que un caramelo a la puerta de un colegio) la noticia de que los abogados del jeque se habían puesto en contacto con Alfredo Relaño para decirle que su jefe nunca había tenido la menor intención de comprar el Madrid, pero que sin embargo Su Alteza era casualmente (y por herencia) propietario del famoso diamante del rajá al que Robert Louis Stevenson se refirió tantas veces en sus deliciosos cuentos, de forma que si el diario no desmentía inmediatamente aquella información, Sheikh Mansour bin Zayed Al Nahyan, cuya fortuna personal se estima aproximadamente en unos 16.000 millones de euros, invertiría de buena gana la joyita familiar para adquirir todo el grupo Prisa y lo que tuviera dentro en ese momento.

Gracias a Dios, el Real Madrid Club de Fútbol no será la próxima jojoya del jejeque. Porque, por si todo lo anteriormente expuesto resultara escaso, el propio As ya "adelantó", y hoy nos lo ha vuelto a recordar, que los actuales estatutos impedían la venta del club. Así, el famoso diario deportivo redondeó el scoop informativo perfecto ofreciendo al mismo tiempo a sus lectores en las mismas páginas una noticia y la contraria. No hizo falta pues la intervención del temible bufete de abogados de uno de los hombres más ricos del planeta para que Relaño corrigiera ipso facto aquella información del mes de diciembre que me puso los pelos de punta y que me ha hecho pasar las peores Navidades de toda mi vida. Así pues, y tras este tiempo de angustia, sólo se me ocurre decirles lo siguiente: صباح الخير وحظا سعيدا, que en árabe significa buenos días y buena suerte.
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