El penúltimo raulista vivo

La invasión de los coágulos mutantes

En el ciclismo abundan los casos de dopaje y sobran las hipótesis. Todo el mundo tiene una hipótesis. Alexandre Vinokourov, sin ir más lejos, tiene la suya propia, su particular hipótesis sobre por qué dio positivo en el control que le hicieron tras la contrarreloj de Albi. La hipótesis de Vinokourov, por cierto, me recuerda un montón a las hipótesis que los asesinos le daban siempre a Colombo; hipótesis que, independientemente del episodio que se tratara, se iban enredando más y más a medida que el detective, que era un auténtico tormento, iba cercándoles.

La hipótesis de Vinokourov consiste en que la caída que sufrió el otro día desequilibró su organismo y un coágulo de sangre pudo convertir en positivo el análisis. Stephen King ya tiene una idea para su próximo libro. Podría titularlo "Coágulos": la historia de unos coágulos llegados desde un misterioso planeta que invaden la tierra con la misión de apropiarse de los organismos del pelotón ciclista. Porque Vinokourov, naturalmente, nunca, jamás a lo largo de toda su vida se ha dopado ni ha pensado siquiera en hacerlo. O sea, absolutamente como todos a excepción de Bjarne Riis quien confesó su delito porque habían transcurrido mil años desde que hizo trampas y ya le importaba una higa lo que dijeran de él y los títulos que pudieran quitarle. Hay que reconocer que el kazajo tiene una imaginación portentosa y, por cierto, un sentido del humor excepcional: "He escuchado en la radio que me había inyectado sangre de mi padre. Es absurdo, puedo decir que con su sangre habría dado positivo por vodka". A eso le llamo yo lealtad filial, sí señor.

Pero, absurdas hipótesis al margen, lo cierto y verdad es que el ciclismo agoniza lenta e inexorablemente, y que la cura para el mal que adolece no vendrá desde luego de la infantil sentada de seis equipos franceses y dos alemanes en la salida de la decimosexta etapa del Tour. Muerta y enterrada la inocencia, la solución al problema del ciclismo tendrá que venir de los propios ciclistas –de su rebelión íntima y personal cuando llegue el momento en que les ofrezcan pincharse, de la espartana defensa de su dignidad de seres humanos– o simplemente no vendrá. La hipótesis de Floyd Landis tras su positivo del año pasado por altos niveles de testosterona consistió en decir que había consumido whisky y cerveza la noche anterior. Más hipótesis. Y más ideas gratis para Stephen King.
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