El penúltimo raulista vivo

La insoportable levedad del ser conocido como Kaká

Yo creo que al presidente de un club de fútbol cabe achacársele que fiche para su equipo a los malos jugadores y no a los buenos. Me parece que es difícilmente argumentable criticar a Florentino Pérez por traer en su día a Figo, Ronaldo, Zidane, Beckham, Kaká, Cristiano, Özil o Benzema, del mismo modo que hoy no se les puede poner ni un pero a las contrataciones de Isco, Illaramendi y Bale, cuando llegue. Sin embargo a Florentino Pérez sí se le criticó por traer a los mejores: Figo no iba a ser feliz, ya se había visto al mejor Ronaldo, Zidane ralentizaba el juego, Beckham venía a vender camisetas, Cristiano se escondía en las grandes ocasiones... y así hasta un inacabable etcétera. Lo último que he oído sobre Kaká es que vino al Madrid porque Florentino se empeñó en demostrarle a Calderón que él sí podía traer al brasileño. Curioso triple mortal: se critica a quien le trajo y no a quien, incumpliendo gravemente su palabra, no fue capaz de hacerlo.

Ahora, cuando ya ha transcurrido tiempo desde la llegada de Kaká y cuando ha quedado constatado que el fichaje del brasileño fue un error parecido al que supuso en su día traer a Robert Prosinecki, empiezan a oírse los "yo ya lo dije". Pero no es cierto, nadie o casi nadie lo dijo y las timidísimas, solitarias y alejadas voces que se oyeron contra la contratación de Kaká quedaron rápidamente interrumpidas por la clamorosa ovación generalizada. También es mentira que Kaká fuera un viejo cuando recaló en el Madrid; llegó aquí con 27 años, una edad espléndida para cualquier jugador de fútbol. Pero la insoportable levedad del ser conocido como Kaká ha convertido un fichaje ilusionante en una verdadera pesadilla. Su año iba a ser 2009, luego 2010, después 2011, más tarde 2012 y ahora, con la llegada de Carlo Ancelotti, la resurrección del chico estaba prevista para un día indeterminado de 2013 ó 2014.

Kaká, que no ha sabido estar en el club de fútbol más grande de la historia, tampoco quiere marcharse correctamente. Ayer, aprovechando la disputa del Teresa Herrera y a menos de 4 días para que se cierre el mercado de fichajes, dijo que quería irse. La noticia nos pilló por sorpresa porque todo el mundo había dado por hecho que para el brasileño entre el honor y el dinero, lo segundo era lo primero. El Milan le espera con los brazos abiertos... y la chequera vacía. Porque cuando Kaká habla de que se le facilite una salida se está refiriendo a que el club que pagó por él cerca de 70 millones de euros y le convirtió en el jugador mejor pagado de la plantilla siga perdiendo dinero a su costa y le deje irse libre. Sé que el Madrid tiene que elegir entre dos males pero, del mismo modo que hizo bien apretándole las tuercas al Nápoles por Higuaín, ahora haría mal en dejar marchar a Kaká por ahorrarse la ficha del jugador. Si el Milan le quiere, que el Milan pague. De lo contrario, suplencia o grada y de postre sin Mundial. Bromitas las justas.

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