El penúltimo raulista vivo

La historia retratará al Barça

Un tuit del Barça se convirtió ayer en viral nada más ser proclamada la falsa República Independiente de Cataluña: "Felicidades, presidente Puigdemont. Que el acierto os acompañe en esta etapa histórica y apasionante que hoy inicia nuestro país, Catalunya". Pero el tuit no es del 27 de octubre de 2017 sino del 10 de enero de 2016, circunstancia que no supuso obstáculo alguno para que en dicha red social se hiciera pensar a mucha gente que el Fútbol Club Barcelona se alegraba de que 70 diputados secesionistas hubieran declarado la independencia uniletaralmente saltándose a la torera la ley, el Estado de derecho y la Constitución. ¿Y no se alegra el Barça? El tuit, de acuerdo, es de hace más de dos años pero... ¿por qué felicitaba el Barça a Puigdemont, declarado y convencido independentista? ¿Y qué etapa histórica y apasionante se iniciaba entonces en Cataluña? ¿Por qué incidía el Barça en recordar que Cataluña es un "país"?...

Está claro que el Fútbol Club Barcelona felicitaba a Puigdemont consciente de que su "hoja de ruta" llegaba a puerto con la declaración unilateral de independencia, pero lo que llamó la atención después de la bochornosa jornada de ayer (una más) fue el silencio sepulcral del club azulgrana: ¿Abonar durante tantísimo tiempo la revolución de las sonrisas para que cuando, al fin, florezca la planta del secesionismo sean otros los que disfruten de su mágico fruto?... Llamó tanto la atención el silencio del club, que debería estar henchido de orgullo, que hubo quien quiso recordar por Twitter los indudables méritos contraídos por el Barça para llegar hasta este oscuro y triste callejón sin salida de nuestra historia reciente. También estamos esperando el tuit de Gerard Piqué, que ha contribuído como nadie a la actual encrucijada.

Directivos del Barça han tenido que ir peña a peña recordando a sus socios y aficionados que el club no es independentista. ¿Ahora? ¿Justo cuando triunfa la revolución es cuando el Barça echa marcha atrás?... Pues ya es tarde: el Fútbol Club Barcelona, que condecoró varias veces a Francisco Franco, ha quedado retratado para la posteridad, y la verdad es que no sale muy favorecido que digamos. Si, tal y como ha pedido Bartomeu a sus directivos que vayan repitiendo por ahí, el Barça no es independentista, lo cierto es que lo lleva disimulando mucho tiempo. Como Piqué. Lo único que les quedaba era la coherencia en su locura, pero ya ni eso. Empiezan a verle las orejas al lobo y, en plena noche, cuando nadie les ve, cambian la vela que le tenían puesta al diablo para colocarsela a Dios por lo bajinis. Pero ya es tarde. A la historia pasarán como lo que son, unos colaboracionistas.

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