El penúltimo raulista vivo

La gran santiaguina

A mi modo de ver, la gran "santiaguina" del señor Bernabéu de Yeste (jugador, entrenador, presidente del Real Madrid de los años 1943 a 1978 y máximo responsable de que el club blanco sea en la actualidad sinónimo de triunfo) no tuvo como destinatarios a los futbolistas ni tampoco a ningún entrenador sino a los propios aficionados del club blanco. Nuestro Fel_blan me hizo llegar a través de twitter, quizás también a través del blog, una interesantísima entrevista que le harían a don Santiago probablemente al final de su vida y de su mandato, y que yo, fiel a mi proverbial despiste y extraordinaria capacidad para perderlo todo, obvié sin quererlo. El rapapolvo desmonta completamente la teoría de que los asuntos tan candentes que debatimos ahora y que tienen que ver con el día a día del Madrid son novedosos. Destaco, entrecomilladas, algunas respuestas de S.B. a finales de los años 70, de eso hace ya muchos años:

"El Madrid no tiene deudas. Decir eso es una infamia. No es justo"

"Yo siempre he sabido que voy a terminar mal. ¿A quién quieren los españoles? Recuerdo que Jacinto Benavente entraba en un café y la gente no decía ahí llega este genio, este premio Nobel, sino que decían 'este que entra es un marica'. ¿Que por qué aguanto? Porque pienso que la situación es tan difícil que hay que dar la cara"

"Al ser España un país de envidiosos, todos nuestros males vienen de haber sido tantas veces campeones. Así que no voy a levantar la liebre y decir que vamos a serlo de nuevo, no sea cosa que nos cacen con escopetas en vez de con almohadillas"

"El público del Madrid no se ha dado cuenta que hoy en día hay mucha competencia. Tanta que al Mediterráneo dentro de unos años le faltará la estatua de Alfonso XII para ser el Retiro"

"Idi Amín Dadá es un criminal mundial. ¿Es justo que me comparen con él? Me llaman dictador y no lo soy. ¿Cómo puedo defenderme?"

Posdata: A la vista está que Mourinho se muestra tal y como es, mientras que Xavi, por ejemplo, nos ofrece su cara buena. Juzguen ustedes...

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