El penúltimo raulista vivo

Martino no quiere ser una marioneta

Gerardo Martino se irá en mayo del Fútbol Club Barcelona, sin cumplir los dos años de contrato que firmó en su día, según adelantó el periodista argentino Fabián Godoy en Direct TV. Fabián tuvo la amabilidad de atender ayer en directo a Tiki Taka y comentó que el Tata estaba feliz, encantado con el club, los jugadores, la afición, el estadio, la ciudad, el país, la Liga... ¿Y entonces?... Martino tendrá mucho prestigio en Argentina pero lo cierto y verdad es que en Europa era un absoluto y total desconocido hasta que Leo Messi puso sus ojos en él. Y, según Godoy, está contentísimo... pero aún así se quiere ir. Estaba claro que faltaba un dato esencial que explicara la incomodidad de Martino, y el dato clave no era otro que la sensación que tiene el técnico de que él no tiene el control absoluto de los entrenamientos.

¡Ojo al dato!, que diría García... Si Martino no tiene el control absoluto de los entrenamientos, ¿quién lo tiene?... ¿Quién tiene el control absoluto de los entrenamientos del Barcelona?... Godoy comentaba que había días en que el Tata llegaba al entrenamiento y los jugadores ya estaban trabajando a su aire. A su aire. Autogestión pura y dura. Pero si Martino se siente desplazado y pinta menos que la Tomasa en los títeres, ¿a santo de qué esperar hasta mayo?... ¿Por qué no irse hoy?... Probablemente el entrenador no quiera dejar empantanado al equipo en mitad de la temporada y quizá crea que, incluso quedando él mismo al margen, el Barcelona tiene serias posibilidades de conquistar por ejemplo la Liga y quedar como un héroe.

Aquí sólo hay dos posibilidades: o el control lo tiene el entrenador o lo tienen los jugadores, no hay más. Pero hay jugadores y jugadores. Quiero decir que no veo por ejemplo al bueno de Song, que acaba de llegar y que es un actor de reparto, imponiéndole su "metodología", que fue exactamente el término empleado por el periodista Godoy, al Tata Martino. Puestos a elucubrar a mí se me ocurre un candidato muy serio a usurpar el papel de Gerardo en el Barça, y ese no es otro que quien le recomendó para el puesto y probablemente creyera que sería una marioneta en sus manos. Me refiero, claro, a Leo Messi. Empieza a caerme bien Gerardo y alabo su lucha por salirse al precio que sea del "efecto gravitatorio" de quien le colocó ahí. Es una batalla desigual sin duda. David contra Goliath. Interesante.

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